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jueves 14 mayo, 2009 a las 12:13 pm

Cartas de Jamaica de los Quilichaos.

Primavera 14 del año solar 2009

Cultura: “ Te voy a hacer una casa en el aire”
Maestro Rafael Escalona (habitante del viento)

Por Jesús Antonio Lozada Yule

Quilichao nunca ha sido un pueblo de gente “culta”, o con una vocación marcada por el arte o una tendencia fuerte hacia la producción o el goce de bienes artísticos. Sin embargo, aquí han habido algunos sectores reducidos de personas que se han preocupado por consumir y degustar bienes culturales, reservados en las ciudades para la pequeña burguesía ilustrada y los sectores universitarios (de otra época, porque a los de ahora sólo les interesa la rumba).

Históricamente, ha sido un lugar de paso para todo tipo de personajes, casi un puerto seco, a trescientos kilómetros del océano Pacífico. Un sitio de negocios, algunos poco santos, desde la época de la Colonia, cuando los vecinos caloteños nos sapiaron ante su ilustrísima majestad el Rey de España, argumentando que aquí se traficaba con el oro que los esclavos negros se robaban de los reales de minas, asentados en los alrededores.

Nada que hacer: no se le pueden pedir peras al olmo. Además, la “Cultura” como tal se ha transformado hoy en un ente tan devaluado como el dólar, o peor. Ya nadie quiere ser culto, o picárselas de culto. Es un bien intangible del que pocos pueden hacer gala, a no ser, en círculos reducidos; en sociedades secretas de la bohemia sabatina, cuando los temas de la politiquería y el fútbol “maman” y se propicia el espacio para que algún anacrónico (rara avis) declame un poema, o alguien decida interpretar una canción de verano, acompañado de los acordes de una guitarra, que se oye nostálgica al calor de los whiskys. (o del inspirador “Caucano”).

Pero es que los tiempos están cambiando, retroceden, tiran la reversa como las pestes, como los políticos, como los curas, como las reinas de belleza, como los artistas, como los funcionarios del régimen.

Y no es que Diana Marcela Moreno, la primera Ministra afrocolombiana o negra (me parece más bonita: negra), tire la reversa del todo, sino que parece desinformada de lo que pasa en Jamaica de los Quilichaos, en torno a ese sueño frustrado de una Casa de la Cultura, que siempre hemos reclamado, exigido, peleado, y del que definitivamente ya no interesa que la construyan o que ubiquen el proyecto en un concurso nacional, o que el alcalde de turno, tenga buenas intenciones.

Sería mejor que alguien que se sienta aludido por la afirmación apresurada, de que “Quilichao no es un pueblo de gente culta”, responda: ¿Por qué hasta los municipios más desprotegidos de la mirada del “Supremo”, en el Norte del Cauca, tienen una Casa de la Cultura ? ¿Y Santander?.“La ciudad región”, la esperanza patoja, el centro de los mercados campesinos del Norte, no tiene un espacio exclusivo para las actividades artísticas.

A la fecha los funcionarios sólo muestran unos planos, en los que la Universidad del Valle, “recomienda construir la Casa de la Cultura a la orilla del río Quilichao, en un lote que a los ojos de cualquier inexperto podría ser inundable. Además le harían un bien a la naturaleza y a la devastada rivera, dejándolo como parque. Sería muy prudente de parte de la CRC, negar cualquier licencia de construcción en ese lugar. Al cual los sabios de Univalle, contratados, dicen que queda “muy cerca del cerro Belén y que constituye un eje simbólico…”, de no sé qué bobada. Cuando el lote está ubicado a más de un kilómetro de Belén y ni siquiera se divisa, porque es un espacio por donde ha transitado el río en otra época, a espaldas de la urbanización Privilegio, para más señas.

El hecho es que, según los funcionarios de la Cultura, es el sitio más idóneo: lejos de esa zona rosa del parque Santander y de los centros educativos, a los que no les interesa la Cultura, o por lo menos no se les nota. (cuatro “universidades”, el Sena, Comfamiliar, etc…). Lejos del mundanal ruido, lejos de los pocos artistas soñadores que viven en los barrios marginales, lejos de algún despistado al que pudieran interesarle estos temas tan superficiales (eso es otro cuento,,,). Lejos muy lejos, tanto que si algún día nuestros descendientes, llegan a ver el fantasma de la Casa de la Cultura, ya no les interesará y preferirán mejor, asistir a un Ciberburdel electrónico, con pepas y todo.

Bueno, pero no todo esta perdido, dicen los aludidos funcionarios, que en el papel hace años está planificado la construcción de una biblioteca, una cafetería, un pequeño auditorio y una zona de parqueadero. Dentro de esto es probable que se inicie con la construcción de una biblioteca, que ya hay trámites adelantados para someterla a un concurso (¿y si no se gana?). No pasa nada, porque a casi nadie le gusta leer, y menos ir tan lejos. También con el pequeño auditorio perderían la inversión, porque no se puede desperdiciar el dinero haciendo cosas elitistas: allí no cabe nadie, sólo algunos burócratas y sus hijitos -proyectos de artistas-.

A la hora del té, es mejor que el Estado no intervenga con sus esquemas oficiales en las producciones culturales, porque termina capándolas, censurándolas (el libro reciente, Historia de Santander), pervirtiéndolas y convirtiendo las manifestaciones artísticas, en vulgares actos de propaganda a su favor.

La verdadera Cultura, es un acto de libertad espiritual, de creatividad, un asunto de goces solitarios (la lectura), como la paja, que se autosatisface sobre la marcha, en el proceso creativo, único. El resto, es el comercio, la banalidad, lo masivo, la enajenación de los símbolos, la rutina, el vacío, la nada…

Chao Quilichao.

[email protected]

Jamaicadelosquilichaos.blogspot.com
F-aguaviva.blogspot.com

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