POR SIEMPRE Y PARA SIEMPRE – EL MUCHACHO: RUBEN DARIO TROCHEZ

PALABRAS DE DESPEDIDA DEL QUILICHAO CLUB

Empezar a escribir… es tan difícil traer las palabras y peor aún tratar de plasmarlas con los ojos llenos de lágrimas y los pensamientos alborotados, la calma no llega. Asumir el reto de expresar el sentimiento de tantos, de “cada de uno de nosotros, TUS MUCHACHOS… LOS QUE TE QUERIAMOS”, como escribió Natalia.
Escribir para aquel que le debimos tantas palabras en vida es aún más difícil; y tenemos la certeza de que escribiremos del hombre que dejó huella en cada uno de nosotros, tener la convicción que cambió para siempre la vida de nuestros “MUCHACHOS Y MUCHACHAS” y que sus recorridos serán de los mejores recuerdos de sus días, lo hace más doloroso aún. Decirle ADIOS, es definitivamente una tarea infinitamente triste.
No podemos hablar del otro, del amigo de muchos, del compañero de camino de otros, del “alegre sano” que era el anfitrión de Mí Son, ese recuerdo, aunque lo conocemos; no es el nuestro, no es el que marcó nuestras vidas.
Podemos hablar del primer día de entreno de muchos, como escribió Laura “el primer día me recibiste con los brazos abiertos, llenos de mucha alegría”; y ese primer día marco el principio de sus existencias, los convirtió en unos apasionados del ciclismo. Ese caballito de acero los volvió más quilichagueños que nadie, y ese será un legado que les dará para los momentos difíciles del camino que está por venir, el aliento para seguir adelante.
Y nos llena de nostalgia, el aventurero de los mil caminos, al que dejó una huella imborrable en nuestros hijos, SUS MUCHACHOS; el que les enseñó a amar el aire libre y la libertad que se siente con el viento acariciando su rostro. Les enseñó a amar la tierra del oro, no desde su parque y su rumba, sino desde la inmensidad de sus paisajes. Esta rutina diaria los volvió madrugadores, disciplinados y sobretodo, respetuosos de esa naturaleza, tan esquiva para otros.
El “profe”, el que con la ayuda de muchos forjó una familia llamada QUILICHAO CLUB; en ella aprendimos que las familias tienen diferencias, pero el objetivo común construye puentes indestructibles que se conservan aún en las más lejanas distancias. Nos enseñó que el trabajo en equipo supera los obstáculos y es capaz de vencer las dificultades más grandes. En la competencia nos enseñó el momento exacto para hacer fuertes a los nuestros: entregar el agua, el bocadillo en el momento exacto era parte de la inducción para cada nuevo miembro; el sufrimiento por verlos correr, por el golpe en la carrera, el sabor de los mejores tamales, a madrugar por el equipo, en fin, que TODOS SOMOS QUILICHAO, y que en la pista solo importaban los niños y nuestro amor por la tierra que representan. Guardaremos por siempre en nuestros corazones a Quilichao Club, como uno de nuestros grandes tesoros y los momentos vividos como nuestra más querida fortuna.
Nuestro Rubén, sin importar las condiciones, se empeñó en llevarlos o acompañarlos en cada competencia por lejos que está fuera, incluso para lograrlo se dotó de un vehículo que fue creciendo según las oportunidades, y el que sin importar el color o el tamaño nos hizo llamar LA QUILIVAN. En ella se viajaba al reconocimiento de pista, a la competencia, se paraba a tomar café con pandebono y no podía faltar la piscina o el río después de cada competencia. En ella se guardarán los sueños de muchos y también las divertidas risas en cada viaje, pero sobretodo el sentir del PROFE.
Ese hombre construyó grandes deportistas, su ojo clínico para el talento descubrió la que hoy le ha dado a este país dos medallas panamericanas, a deportistas que nos representaron internacional y nacionalmente y que cuando suben al podio, ese instante son más de aquí que nunca; pero más allá de cualquier grandeza forjó para esta sociedad mejores seres humanos y seguramente su legado permitirá que ellos hagan historia desde el papel que la vida les depare.
Claro, era un gruñón con mal carácter, dicen algunos que buscaba problemas donde no los había; pero ese hombre dedicó su vida a los nuestros, les hizo comprender que el ciclismo es un deporte peligroso, pero sencillamente fascinante. Él les enseño humildad como un valor fundamental, que siempre se puede ser mejor, que cada día es una nueva lucha y que la dedicación logra el objetivo, los hizo grandes en las cosas sencillas. Y por esto le decimos simplemente GRACIAS.
Para la familia, GRACIAS por compartir con nosotros la vida de su ser querido; hoy nuestro afecto y compañía esta con ustedes. El legado de este líder social en el ciclismo llenará de orgullo sus días y perpetuará su recuerdo
MUCHACHO, TODOS CON EL CORAZÓN ARRUGADITO EN LA MANO, CON LA CERTEZA QUE VIVIRAS POR SIEMPRE EN NOSOTROS, TE ACOMPAÑAMOS EN ESTA Y TAL COMO LO HACIAS EN EL PUNTO DE PARTIDA, TE DECIMOS ¡DURO MUCHACHO… DURO MUCHACHO…! QUE LA SUBIDA AL CIELO ESTA MÁS CERCA EN CADA PEDALEO.



