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Viernes, 2 de octubre de 2026

Paramilitarismo internacional

uribe pastrana trump
Por Alfonso J. Luna Geller

En las guerras o en pre-guerra son armas de impacto la mentira en las noticias, la información subliminal dirigida y la intimación psicológica. También son los pertrechos que Uribe, tal vez el hombre más sindicado de toda clase de delitos en Colombia, viene utilizando desde hace unos siete años, cuando salió de la Presidencia, para escapar de cualquiera de las acciones jurídicas que en su propia nación o en la Justicia Penal Internacional esperan por él.

Es auténtico que mientras haya guerra cualquier aliado es aceptado, inclusive, bienvenido, como lo fueron los paramilitares en Colombia en el momento adecuado, porque sigue siendo conveniente el principio maquiavélico según el cual cuando el objetivo final es “importante”, cualquier medio para lograrlo es válido, entonces, Uribe, que es muy hábil, sagaz e inteligente para aprovechar las oportunidades, aprovechará la nueva, porque el mundo está tensionado, al borde de una conflagración que puede beneficiarlo.

Como en Colombia prácticamente tiene controlado el accionar de los operadores judiciales y del mismo Estado colombiano, decidió sacar tajada del guerrerismo del presidente de los Estados Unidos para volverse a presentar ante él como uno de los mismos, con antecedentes útiles para calificar como un combatiente universal dispuesto a intervenir en la desestabilización mundial con la coartada de los problemas internos de Venezuela y Colombia, que pueden, según él, afectar la armonía política norteamericana. Se hizo acompañar de otro expresidente, para engañosamente imprimirle carácter semioficial al asunto. Pastrana, obviamente se prestó para ello, aunque en el fondo se trata de un avance importante para los intereses personales de Uribe ante la Justicia Penal Internacional, que de pronto se traga el cuento de que es el hombre que necesita la “seguridad democrática mundial” que pretende Trump, y poner en segundo plano sus imputaciones vigentes en el orden internacional, influyendo para lo califiquen no como el personaje que realmente es. Las guerras, las masacres, la muerte, pueden volver a ser su tabla de salvación por cuenta de la tensión internacional que está imponiendo Trump, su nuevo mejor amigo.

Trump y Uribe, son dignos representantes de una extrema derecha dogmática y fundamentalista desde la cual pueden disparar a todo lo que sea diferente a lo que ellos piensen, y estoy seguro de que el “castro-chavismo” pretende ser convertido en anti-política internacional para reevaluar el papel que cumple Estados Unidos en Colombia, impulsándolo a actuar en contra de Venezuela, en simultánea.

Después de la semana pasada, cuando Trump mató a unos 94 miembros del Estado Islámico (EI) al arrojar la bomba no nuclear más potente que posee en la provincia de Nangarhar, en el este de Afganistán, sobre un complejo de túneles construidos con el propio dinero norteamericano, pues Washington antes ayudaba a los muyahidines a luchar contra las tropas soviéticas desplegadas en el país, se dedicó a buscar apoyos políticos externos, y como anillo al dedo, llegaron Uribe y Pastrana. El 27 se reúne con Macri, el presidente de Argentina. Claro está que el presidente Juan Manuel Santos también se reunirá en mayo con el mandatario de Estados Unidos, pero esta sí será una reunión oficial entre mandatarios legalmente habilitados para decidir asuntos de Estado.

«Nuestra impresión es que Occidente, especialmente Estados Unidos, está codo con codo con los terroristas. Ellos inventaron toda la historia del ataque químico para tener un pretexto para atacar», aseguró el presidente de Siria Bashar al Asad.

Entonces, Rusia respondió que guarda en sus arsenales un proyectil (Bomba Aérea de Vacío de Potencia Aumentada) cuatro veces más potente que la GBU-43 descargada en Afganistán, cuyos efectos indican que “todo ser vivo es literalmente vaporizado”. Además, advirtieron sobre el misil hipersónico ruso Tsirkón, también conocido como ‘Zircón’, diseñado para atacar buques enemigos y que será instalado en dos cruceros de propulsión nuclear rusos.

Por su parte, Corea del Norte promete “respuesta sin piedad” si Donald Trump los sigue amenazando, tras el envío de un portaaviones nuclear a la península coreana, donde la tensión se ha acrecentado en las últimas semanas entre Pyongyang y Washington, al considerar que la decisión amenaza la paz en la región.

Es más, son varias las voces que opinan que las acciones unilaterales e injustificadas de EE.UU. podrían producir una escalada internacional y aseguran que la preocupación de la humanidad ante una Tercera Guerra Mundial es justificada. “Todas las personas están deprimidas, calladas y preocupadas, exactamente igual que en Alemania antes de la Segunda Guerra Mundial, según las descripciones de los observadores internacionales. Todos los habitantes en la Tierra se sienten así, porque el comportamiento del presidente de Estados Unidos al estilo Rambo, por desgracia, pone el mundo ante un hecho consumado», dijo el exsecretario de Estado del Ministerio de Defensa de Alemania, Willy Wimmer, quien también aseveró que los conflictos internacionales, como los que están en curso en Siria, son alimentados por los medios occidentales, de los que resulta imposible fiarse. «Durante décadas, nos involucran en conflictos. Los medios de comunicación occidentales nos engañan”, subrayó.

Como no creo que en medio de la turbulencia, en Viernes de Pasión, el trío se haya reunido para rezar el rosario, o para tomarse un tinto a caballo en la mansión de Mar-a-Lago, en el estado de Florida, propiedad del mandatario estadounidense, nos tocó padecer otra mentirita de algunos medios, para variar: fuentes de la reunión confirmaron que la presencia de Uribe y su aliado, Pastrana, fue un «encuentro social» por «invitación de terceros», pero a pesar de ello, hablaron de “los problemas y perspectivas de Colombia y la región” en un momento clave para el desarrollo de los acuerdos de paz con las FARC y mientras el país vecino, Venezuela, atraviesa una grave crisis institucional.

En conclusión, me pregunto: ¿Paramilitarismo criollo, un producto de exportación?