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Lunes, 5 de octubre de 2026

9 de Abril, prueba de fuego para Santos

Luis Barrera

Luis Barrera

Por: Luís Barrera

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Comprometido hasta “los tuétanos” con el proceso que busca la terminación del conflicto armado en Colombia y diálogo que adelanta su gobierno con la insurgencia de las Farc en la Habana, Cuba, el presidente Juan Manuel Santos asume una prueba de fuego para su futuro político, si en verdad desea la reelección, este próximo 9 de Abril con su asistencia a la marcha por la paz.

Esta masiva movilización promovida por la exsenadora Piedad Córdoba, el movimiento Marcha Patriótica, Colombianos y Colombianas por la Paz y varios líderes políticos y de derechos humanos, se adelantará en Bogotá y cuenta con el apoyo del gobierno nacional y el distrito capital que ya han concretado algunos detalles de logística para ese día, cuando también se conmemoran los 65 años del asesinato del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán.

Si en el fondo lo que se pretende es dar un espaldarazo a los diálogos por la paz, a Santos le va tocar también convocar con carácter urgente a los partidos integrantes de la llamada Unidad Nacional que apoya su gestión de gobierno y de paso le echan una manito al bajonazo de imagen que ha venido percibiendo por la opinión pública.

Al presidente no le conviene tampoco en su aspiración reeleccionista posar como solitario y simplemente solidario a una marcha que podría llegar a movilizar con la ayuda suya y la del alcalde Petro no menos de 300 mil personas en la capital de la República.

La convocatoria debe extenderse también a las regiones con la organización de marchas en las capitales y municipios importantes, lo que le daría mayor realce y respaldo a una propuesta que viene siendo fuertemente cuestionada por su propia dinámica discreta y que está dando la sensación que un amplio sector de los colombianos no están de acuerdo con la propuesta de paz que se está cocinando desde La Habana.

Como a Santos le conviene la marcha del 9 de Abril no se puede quedar quieto y debe concentrar a su equipo de gobierno animar esta movilización para que las gentes salgan a la calle a decir presente y que están apoyando el proceso de paz, ahora más que nunca cuando se sabe los diálogos van por buen camino en La Habana, si la manifestación no resulta masiva y apabullante, puede quedar como “una chancleta” y sus detractores tendrán presa fija para los twiters.

Ingenuos por demás resultan los temores del Polo Democrático Alternativo sobre la posibilidad de que un respaldo a la marcha a favor de la posibilidad de paz en Colombia se confunda con un apoyo a la reelección del presidente Juan Manuel Santos. El Presidente es habilidoso y se la jugará para que la movilización sea exitosa.

Sobrada razón tenía el diario El País de España cuando señalaba que «Juan Manuel Santos apuesta por algo tan o más valioso que la vida, su lugar en la historia, a que es capaz de acabar con esa violencia que desgarra la nación colombiana desde hace más de medio siglo”.

Según el artículo publicado por el diario español, el mes de febrero fue relativamente complicado para el presidente Santos debido a que la protesta social arreciaba; la política económica del Gobierno inspiraba serias dudas, y se deterioraba la percepción pública de la seguridad. También el expresidente Álvaro Uribe recorría y recurría a la descalificación personal tronando y ‘trinando’ contra unas conversaciones que la opinión empezaba a ver con creciente escepticismo; y todo ello, con una apreciable caída de la popularidad presidencial.

Por eso, el 9 de Abril será una verdadera “prueba de fuego” para que el presidente colombiano demuestre también capacidad de convocatoria si quiere dar cumplimiento a lo que manifestó el día de su posesión, cuando señaló que “es posible tener una Colombia en paz. A los grupos armados ilegales que invocan razones políticas y hoy hablan otra vez de diálogo y negociación, les digo que mi gobierno estará abierto a cualquier conversación que busque la erradicación de la violencia, y la construcción de una sociedad más próspera, equitativa y justa. Es posible tener una Colombia en paz, una Colombia sin guerrilla ¡y lo vamos a demostrar!”.

El dilema central de Santos en La Habana es cómo alcanzar el fin de la lucha armada de las Farc pagando el menor costo político en sus aspiraciones. O dicho de otra manera, y trayendo a colación Ralito: ¿cómo desarmar a las Farc sin pagar los costos de una guerra prolongada hasta alcanzar la victoria militar? Digo trayendo a colación Ralito, porque la jugada magistral de Uribe fue convencer –no del todo- a las clases políticas que la guerra antisubversiva se podía ganar sin ninguna clase de paramilitarismo y sin autodefensas.

La misma idea que asumieron como propia y se dispusieron a capitalizar políticamente las autodefensas al entrar en la negociación de Ralito con la aspiración de convertirse en un movimiento político decidido a legitimar el Estado social de derecho, y combatiendo a las guerrillas ya no con las armas sino con acción y predicamento político desarmado.

Ya lo decía el propio Gaitán: “Yo no creo en el destino mesiánico o providencial de los hombres. No creo que por grandes que sean las cualidades individuales, haya nadie capaz de lograr que sus pasiones, sus pensamientos o sus determinaciones sean la pasión, la determinación y el pensamiento del alma colectiva».

Juan Manuel Santos confía en un acuerdo de paz con las FARC antes de finalizar el año. Para entonces sí merecer una postulación al premio Nóbel de la Paz y una visita del Papa Francisco. Como lo dijo el nazareno: “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios”.