Feliz Navidad*


Hola, Amigos y fieles lectores: Va mi saludo alegre.
Llegaron los días con cara más alegre y corazón abierto. Las horas
se llenan de ansiedad y el ambiente es más cordial. Las venas se
ensanchan y fluye más suave el río.
La palabra es dulce como las brevas y el desamargado, la mirada
es limpia y el beso llama. Sobre la mesa los buñuelos están blandos
y frescos, la natilla tiembla de gozo y el manjar blanco huele a cariño.
En la mitad está la abuela sonriente y el abuelo pasa la mano sobre
la cabeza del último nieto. Los hijos llegan con sus valijas a descansar
en casa. No hay como estar en familia. Nada es mejor que los abrazos.
No se habla de paz pero hasta por los rincones la ternura inunda palabras
y gestos. A lejos se oye el rugir de los carros y por la noche se ven las
luces y el parpadeo de los pesebres. En los almacenes ruedan las cintas
rojas y verdes sobre los regalos. Hay un afán de llegar a casa como papá
Noel cargado de sorpresas. Es la época de la generosidad y el olvido de sí
mismo.
Solo esperamos que suene el disco que nos avisa que faltan 5 para las 12
y que ha llegado la hora del abrazo y el beso. Ese será el cierre de un año
congestionado y el comienzo de mil esperanzas de padres e hijos.
Vaya para ustedes sinceros deseos de una Navidad con sabor a familia y
besos y un año nuevo preñado de trabajo y realizaciones, de progreso y
satisfacciones personales y familiares.
Gracias, amigos por su amistad y por dar lugar a una mejor Vida.
Abrazo grande,
L



