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Viernes, 23 de octubre de 2026

56 años de periodismo, del linotipo al prompt

El 9 de febrero se celebra el Día Nacional del Periodista en Colombia, establecido por la Ley 51 de 1975 para honrar la labor de informar, educar y construir país. Esta fecha conmemora la primera edición del Papel Periódico de...

56 años de periodismo, del linotipo al prompt

56 años de periodismo, del linotipo al prompt

El 9 de febrero se celebra el Día Nacional del Periodista en Colombia, establecido por la Ley 51 de 1975 para honrar la labor de informar, educar y construir país. Esta fecha conmemora la primera edición del Papel Periódico de la Ciudad de Santafé de Bogotá en 1791, impulsado por Manuel del Socorro Rodríguez.

56 años de periodismo, del linotipo al prompt

Por Alfonso Luna Geller / Me anticipo a la fecha anunciada, porque esta mañana, un obstáculo minúsculo frente a la pantalla del computador detonó un viaje a través de más de medio siglo. Necesitaba trazar una línea horizontal en un texto de Word que estaba escribiendo… no recordé como se hacía, ni encontraba la tecla apropiada. La solución resultó ser una sencilla combinación de tres guiones y la tecla Enter. Ese pequeño hallazgo técnico, después de treinta años de estar tecleando computadores, me asombró porque yo estaba convencido de que ya me las sabía todas. Pero este detalle abrió una grieta por donde se coló la memoria de toda una vida dedicada al oficio, al oficio de escribir, que nunca se aprende del todo.

Me aproximo a los 74 años de vida con una certeza absoluta: el periodismo es una escuela que nunca cierra sus puertas. De este recorrido vital, he dedicado 56 años a formarme en el oficio de la verdad. Hoy, mantengo intacta la disciplina del estudiante. La evolución de la vida cotidiana, del conocimiento, los lenguajes y las herramientas es vertiginosa; por eso, estudiar a diario se convierte en la única estrategia válida para entender un mundo que cambia mientras dormimos.

Mi ingreso al periodismo ocurrió en febrero de 1970 cuando fundé el periódico El Observador con la ilusión de servir. En esas calendas los periódicos los hacíamos en linotipo, cuando la noticia tenía peso físico y olor a plomo fundido. Escribíamos sobre el ruido metálico de las máquinas y diagramábamos con paciencia artesanal. Éramos obreros y artesanos de la palabra en un mundo tangible, donde cada error costaba dinero y cada página era una victoria contra el tiempo.

56 años de periodismo, del linotipo al prompt
EL ORIGEN (1970): La noticia se forjaba en plomo y tinta en talleres linotipo.

Pero la evolución de este medio exigió más que tinta; exigió identidad y compromiso legal. A mediados de 1983, El Observador vivió su metamorfosis definitiva. Entre junio y julio de ese año, nuestros lectores fueron testigos de una transición gráfica y jurídica en el cabezote del periódico. Nacía Proclama del Cauca, no solo por decisión editorial, sino para cumplir con las rigurosas normas de la época que obligaban a los medios a obtener licencia del Ministerio de Gobierno.

Nace la identidad
1983: Nace la identidad. Transición gráfica de El Observador a Proclama del Cauca.

La Resolución 004785 del 28 de diciembre de 1983, que hoy conservo como el acta de nacimiento, oficializó nuestra existencia ante la Dirección Nacional del Derecho de Autor. Operábamos bajo un sistema que vigilaba la palabra impresa, un requisito que afortunadamente la Constitución de 1991 derogó para garantizar la libertad de prensa. Nosotros sobrevivimos a la burocracia del papel sellado y seguimos adelante.

Comenzando la década de los noventa, di el salto al computador personal. Sentarse frente a esas primeras pantallas monocromáticas se sentía igual a pilotar una nave espacial. Proclama digitalizó su alma. Internet rompió las fronteras de Santander de Quilichao, el correo electrónico jubiló al mensajero y nuestra presencia en la red transformó una audiencia local en una comunidad global. Evolucionamos de la impresión offset a la digital y de Proclama del Cauca a Proclama del Pacífico, integrando video, inmediatez y multimedia.

56 años de periodismo, del linotipo al prompt
LA EVOLUCIÓN – EL PRESENTE: Hoy integramos inteligencia artificial y multimedia, manteniendo el mismo compromiso social de hace 56 años.

La memoria también me mantiene en el barrio San Nicolás, de Cali, epicentro de nuestras fatigas y esperanzas editoriales. Allí compartí largas horas de espera junto a dos referentes inolvidables de la prensa regional: Manolo Martínez Espinosa, director de Avanzada Caucana, asesinado en Popayán en septiembre de 1993 por la valentía de su oficio; y Oscar García López, fundador de Proyección del Cauca, quien partió en diciembre de 2018 dejando una huella imborrable. Juntos buscábamos turno en las rotativas del diario El Caleño, de El Pueblo o de impresores particulares. Nos sentábamos al pie de las máquinas para aspirar ese olor inconfundible a tinta fresca y papel, vigilando el parto de cada edición. El regreso al Cauca con ese cargamento a cuestas era una victoria; ver nuestro trabajo materializado para la lectura masiva se sentía, literalmente, como un regalo de Dios.

56 años de periodismo, del linotipo al prompt
Los hermanos David, Hernán y Diana.

Pero nuestra transformación hubiera sido imposible en soledad. En el camino llegaron las nuevas generaciones para sostener los pilares que el crecimiento exigía. David aportó la visión estratégica, fusionando su formación en Contaduría con una maestría en Periodismo para darle sostenibilidad financiera y gerencial a la red de medios que ya había imaginado. Hernán asumió la responsabilidad de la imagen, profesionalizándose en el diseño gráfico para dominar una estética visual en la que nadie era especialista. Y Diana Isabel, la menor, se convirtió en nuestro escudo necesario. Ante las amenazas, el acoso judicial y las denuncias por injuria —consecuencias naturales de nuestras investigaciones contra la corrupción, la minería ilegal y el narcotráfico—, ella tuvo que blindar la redacción. Hoy me atrevo a decir que se forjó, al calor de los estrados, como una abogada única en su especie: especializada en la defensa del Derecho al Periodismo.

56 años de periodismo, del linotipo al prompt
Más allá del impreso: Proclama Radio y el poder de las redes. La evolución nos exigió romper el silencio y la estática. No solo adaptamos el formato, copamos las redes sociales convirtiéndolas en verdaderos canales de servicio a la gente, no en simples vitrinas. Y para que la voz del Pacífico sonara sin interrupciones, creamos Proclama Radio, nuestra emisora digital. Hoy, la noticia no solo se lee; se escucha, se ve y se debate en tiempo real las 24 horas.

56 años de periodismo, del linotipo al prompt

A este núcleo vital se sumó una fuerza renovadora: jóvenes recién graduados en Comunicación y Periodismo que llegaron para construir su propio proyecto de vida dentro de esta casa. Ellos no solo trajeron títulos, trajeron la energía para expandir nuestras fronteras. Hoy, esa tarea conjunta nos permite tener ojos y voces a través de corresponsales firmes en el norte del Cauca, Popayán, Cali y Bogotá. En eso estamos ahora: combinando la memoria de la vieja guardia con el ímpetu de una redacción joven que narra el país desde el territorio.

Hoy, cincuenta y seis años después de aquel primer número impreso, yo entro en dialogo a diario con la Inteligencia Artificial. La tecnología pasó de ser una herramienta de escritura a un asistente de investigación. Sostengo un pulso creativo constante con el algoritmo para potenciar el criterio humano, que sigue siendo insustituible, obvio.

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Adelantándome al 9 de febrero, Día Nacional del Periodista, presento esta línea de tiempo como testimonio de una vocación inagotable. Las herramientas cambian: pasé de la máquina de escribir a la ingeniería de prompts, de la Resolución ministerial a la libertad de la nube. Pero el mandato ético permanece intacto. La tecnología evoluciona, nuestro compromiso con la verdad perdura.

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La semilla es Proclama Junior. El legado no solo se hereda, se ejerce desde la infancia. En la imagen, el equipo de periodistas infantiles de «Proclama Junior» —incluidos mis nietos— en plena acción. No juegan a ser reporteros; asumen el rol con rigor, enfrentando micrófonos ante personajes de la talla del gobernador del Cauca. Verlos preguntar sin miedo es la garantía más contundente de que esta historia de 56 años tiene quien la continúe.

Ratifico un abrazo fraterno a los periodistas colombianos que han convertido el oficio de la verdad en su proyecto vital. Para quienes asumieron esta tarea no como un empleo, sino como la realización plena de sus vidas: honor, gratitud y larga vida a la palabra.

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Redacción Proclama del Pacífico

Periodismo verificado desde Santander de Quilichao, Cauca.

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