VIVIR PARA MURMURAR, Ó SOÑAR PARA VIVIR


Toda transformación comienza con un sueño (¿cuál es mi sueño personal? ¿Cuál es la ciudad que soñamos?). Hay que anotarlo, visualizarlo, y ponerle una fecha para iniciar a trabajar por ese sueño, porque los sueños no vienen solos, hay que batallarlos y pagar el precio por ellos. Nada bueno es regalado.
Unos sueños están a la vuelta de la esquina, otros son grandes, pero el espíritu del hombre y la mentalidad del hombre para soñarlos y lograrlos, son más grandes todavía. Hay gente con testimonios vivos e impactantes entre nosotros que han logrado cosas que parecían imposibles y hoy son nuestro ejemplo por su perseverancia para alcanzar lo que deseaban. Gente que soñó, trabajó y logró sus sueños sin trampas, con ética y responsabilidad social (porque se puede y así debe ser), son los héroes de nuestro tiempo, y los héroes que necesitamos destacar para una nueva sociedad.
Para alcanzar nuestros sueños hay limitaciones, hay puentes difíciles de atravesar. Dificultades y montañas que obstaculizan el camino, y el peor obstáculo lo sabemos, somos nosotros mismos y la pésima educación que sobre el tema de superación personal, emprendimiento y ética recibimos. La conformidad, el facilismo, el miedo a cambiar y la pereza mental para intentar algo distinto nos gobierna desde antes de nacer. Creemos que todos tienen que cambiar, cuando en realidad la invitación es que “yo” como persona, soy el primero de que debe dar un paso para cambiar e invitar a otros a hacerlo, pero con el ejemplo. En eso estamos, en eso trabajamos, para eso educamos en el siglo XXI.
Cada vez que nos enfrentamos a un problema, a una dificultad y logramos vencer sobre esas dificultades, nos vamos volviendo fuertes. Cuando vencemos problemas, vamos aprendiendo a desear con más fuerza nuestro sueño, vamos creciendo en nuestro interior poco a poco, y lentamente nos llenamos de experiencia. A veces hay trabas, o gente pesimista que nos tira palabras desalentadoras como piedras cuando nos ven trabajar por sueños distintos a los suyos. Incluso, gente que nos pone zancadillas y prenden el ventilador de sus murmuraciones con aires de envidia para hacernos temblar en el camino hacia los sueños. Los he visto, los he padecido.
Hemos nacido en un pueblo dormido, mantenido, conformista, sin sueños que nos quemen, sin espíritu para luchar por una vida mejor, por una ciudad mejor, tirándole piedras al vecino que tiene sueños diferentes, poniéndole zancadillas al emprendedor. Pero eso puede cambiar. Podemos imaginar una ciudad distinta.
A muchos nos hace falta levantarnos a una madrugada distinta. Tal vez, tener la oportunidad de visitar otros países, otras ciudades y comparar y darnos cuenta que nuestro pueblito no es el ombligo del mundo. Tal vez nos hace falta tener la oportunidad de conocer a otra gente, de escuchar otros discursos, de saber y aprender sobre otros negocios. Tal vez nos hace falta informarnos sobre conocimientos alternos, aprender que hay otras oportunidades para educarnos, para disfrutar de la vida, porque la vida es corta y los sueños son inmensos, y si no trabajamos por ellos, no los vamos a cumplir nunca.
Si alguien te invita a soñar y a luchar por tus sueños. Escucha, escucha el tambor de tu corazón, y comienza despertar. Despierta, comienza a despertar porque algo nuevo esta por sucederte.



