12 de junio de 1898: Entre toda la singularidad del Asia un país se logra destacar de los demás: Filipinas. Este país es el único de ese continente con mayoría católica. Gran parte de su población lleva apellidos españoles en recuerdo de su pasado como colonia española, aunque hoy en día la mayoría habla filipino e inglés. El español fue una lengua común hasta finales del siglo XIX, época en la cual el país asiático emprendió sus luchas de independencia contra la corona española. Emilio Aguinaldo fue uno de los principales líderes de este movimiento. La guerra de independencia filipina tuvo como fuente de inspiración las revoluciones americanas de comienzos del siglo XIX y mantuvo gran cercanía ideológica a la lucha simultánea que emprendió Cuba contra España. Estos dos conflictos fueron afectados por una situación puntual: la guerra hispano-estadounidense. Aprovechando que España se encontraba sorteando en diversos frentes la lucha contra los Estados Unidos, los rebeldes filipinos fueron ganando terreno, lo que permitió que Aguinaldo declarase el 12 de junio la independencia del país asiático.
Sin embargo, la existencia de esta primera república filipina fue efímera. Con la victoria estadounidense gran parte de los territorios que aún le quedaban a España fueron apropiados por los norteamericanos, entre ellos las Filipinas. Aguinaldo tuvo entonces que hacer parte de un movimiento que se levantó contra la ocupación estadounidense. Esta resistencia fue derrotada y los norteamericanos emprendieron un duro régimen que incluyó ejecuciones públicas y la imposición del inglés como lengua oficial. Las Filipinas apenas consiguieron su independencia de los Estados Unidos en 1946, tras la Segunda Guerra Mundial.
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