X FESTIVAL MUNDIAL DE LA SALSA DE CALI 2015


Mateo Malahora
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La salsa, hermanas y hermanos, parceras y parceros, es sensibilidad humana, un ritual que obra como conjuro contra el quiebre del alborozo de vivir, pero es también inventiva maravillosa que alucina y torna en feliz realidad la utopía del sentimiento, como placer, como pasión, como hedonística certidumbre en la sedición del movimiento; es, además, una postura fantástica y racional que nos hace entender por qué sólo en Cali, Capital Mundial de la Salsa, Andrés Caicedo pudo escribir: ¡Que viva la música! ¡Que siga la rumba! Hasta pronto.



