“Voces Siemprevivas”: memoria, resistencia y comadreo en el oriente de Cali
Por: Daniela Aguilar / Emilio Beltrán
El pasado 24 de noviembre de 2025, la Cinemateca La Tertulia de Cali fue el escenario de un acontecimiento que no solo desbordó las pantallas, sino que tocó los corazones de quienes asistieron: el estreno del documental Voces Siemprevivas. Esta obra recoge las voces de mujeres negras cis y trans que viven con VIH en el oriente de la ciudad, y aunque para muchos puede parecer una historia más de lucha, para ellas es un testimonio vital de resistencia, dignidad y la construcción colectiva de un futuro diferente.
El cine, como herramienta de denuncia, ha sido usado por generaciones para visibilizar aquellos que permanecen en las sombras. Y es que este filme, más que un producto cinematográfico, se convierte en un acto político de resistencia: se niega a ocultar la verdad detrás de estigmas, de invisibilidades sociales y políticas que han marcado la vida de estas mujeres a lo largo de décadas. El VIH, como muchas otras realidades en la sociedad colombiana, ha sido asociado con el silencio, el rechazo y la condena. Sin embargo, Voces Siemprevivas lleva esa condena a la pantalla para convertirla en un acto de memoria, en un grito claro que exige ser escuchado.
«Seguiré luchando por vivir donde no hay vida», dice una de las voces que resuena a lo largo del documental. Estas palabras, cargadas de dolor, pero también de una fuerza indomable, reflejan el sentir de miles de mujeres que han aprendido a encontrar la luz en medio de la oscuridad. Estas mujeres han tejido redes de cuidado que no dependen del sistema de salud, pues saben que el sistema muchas veces las abandona. Han creado, en su lucha, un espacio de comadreo, un refugio donde se comparte todo: el dolor, la esperanza, las historias y la vida misma.
La proyección del documental fue seguida por un «comadreo», ese acto íntimo de encuentro entre mujeres, donde se intercambiaron experiencias y se compartieron recuerdos de un pasado difícil pero lleno de enseñanzas. Es en este espacio donde el activismo cobra forma, donde las luchas personales se convierten en luchas colectivas. Este comadreo, lejos de ser un espacio de lamento, es un espacio de resistencia política y de empoderamiento social.

El documental no solo visibiliza a las mujeres que viven con VIH en el oriente de Cali, sino que también se alinea con una red más amplia de activismo social, político y cultural que se extiende más allá de la ciudad. La Asociación Lila Mujer, que celebra más de 22 años de lucha, es un ejemplo claro de cómo estas mujeres han sido líderes de cambio, no solo en el ámbito de la salud, sino en todos los aspectos que afectan sus vidas. Desde la educación hasta el acceso a servicios de salud, estas mujeres han sido la punta de lanza en la creación de un espacio más justo para todas.
No es solo un documental, es una invitación a reconocer la historia de las mujeres negras en Cali, su lucha por la dignidad, por el derecho a ser escuchadas, por el derecho a vivir sin discriminación. Es un llamado urgente a que las autoridades del Estado, los responsables de la política pública y la sociedad en general, reconozcan el valor de estas vidas y la importancia de trabajar por ellas.
Así, Voces Siemprevivas se presenta como un acto de resistencia, pero también como un testimonio de los avances que, con esfuerzo y unidad, pueden lograrse. A través de la mirada de las mujeres que protagonizan este documental, se nos recuerda que la memoria es el primer paso hacia la justicia, y que solo a través del reconocimiento y la visibilidad de estas luchas podremos construir una sociedad más inclusiva, más equitativa, y verdaderamente comprometida con la dignidad humana.
Este es un llamado a la acción, para que todos reconozcamos que la vida de las mujeres negras, de las mujeres con VIH, importa. Es una invitación a unir fuerzas, a seguir luchando por la vida, por la salud, por la memoria, y, sobre todo, por la dignidad de todas las personas que históricamente han sido silenciadas. La lucha de estas mujeres es nuestra lucha, y su resistencia es el camino hacia una sociedad más justa.
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