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Jueves, 8 de octubre de 2026

VIA CRUCIS EN LA FE CATÓLICA

Viacrucis en la Fe cristiana
VIA CRUCIS EN LA FE CATÓLICA

“Señor, tú me examinas, tú me conoces. Sabes cuando me siento y cuando me levanto; aun a la distancia me lees el pensamiento. Mis trajines y descansos los conoces; todos mis caminos te son familiares”.

JESÚS-ALBERTO-AGUILAR

Por: Jesús Alberto Aguilar Guerrero.

Estamos en tiempo santo en que nos reunimos en devoción, recogimiento, oración, fe y algunos viven su propio vía crucis debido a la situación que se vive en muchas regiones del pais; pero en esta oportunidad, el Vía –  crucis, expresión en latín que significa “camino de la cruz“, que es una devoción católica que medita sobre la Pasión de Cristo, desde su condena hasta su muerte en la cruz y sepultura, es decir, el recorrido que siguió Jesús de Nazaret desde el Preotorio de Pilatos, su crucifixión, además se conoce como estaciones de la cruz o vía dolorosa. De acuerdo con la tradición de la religión católica en Semana Santa se hace este ritual católico, que se convierte en una de las devociones de mayor fervor en el viernes santo, que se convierte en el vivo recuerdo del recorrido de Jesucristo cargando la pesada cruz de madera para llegar al monte del Calvario, antes de ser crucificado; la cual está enmarcada en 14 escenas de la pasión de Cristo o estaciones que los fieles recorren cada uno de ellas junto a varias oraciones, en general de penitencia y arrepentimiento, para meditar en diversos incidentes que representan.

“Padre en tus manos encomiendo mi Espíritu”, (San Lucas 23.46), el viernes santo, día en que se celebra el Vía Crucis, es un día de silencio pues recuerda la Crucifixión de Cristo y es por eso, el único día del año en que no se celebra Eucaristía. Este día se recuerda la Pasión de nuestro Señor Jesucristo, se reza por la salvación del mundo y se adora la Santa Cruz; en este día se recuerda que Jesús es sometido a un juicio, donde sufre torturas aberrantes, recibe la corona de espinas sobre su cabeza y recorre la ciudad de Jerusalén, con la pesada cruz de madera en dirección al Calvario; hacia las tres de la tarde, el señor es crucificado y muere en la cruz por el amor a todas las personas, para salvarnos del pecado y darnos la vida eterna; en la noche los fieles seguidores desclavan el cuerpo de Cristo y lo entregan a su madre, para finalmente enterrarlo en el sepulcro. Ese mismo día Judas, arrepentido de su traición, se ahorca y acaba con su vida. También se recuerda que el día de la muerte de Jesús, al llegar el medio día, toda la tierra quedó en oscuridad hasta las tres de la tarde, gritando agónico Jesús con fuerza, “Eloi” ¿lema sebactani? Que significa: “Dios mío, Dios mío ¿Por qué me has abandonado?”, algunos que estaban allí, lo oyeron y dijeron: “Oigan está llamando al profeta Elías, entonces uno de ellos corrió y empapo una esponja en vino agrio, la ato a una caña y se la acerco a Jesús para que bebiera, diciendo “Déjenlo a ver si Elías viene a bajarlo de la cruz. Pero Jesús dio un fuerte grito diciendo “TODO ESTA CONSUMADO” y murió, en ese preciso momento el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; el capitán romano, que estaba frente a Jesús, al ver que este había muerto dijo: verdaderamente este era hijo de Dios (San Marcos 15.33 – 39).

En varias ciudades de Colombia, se realizan estos actos en sitios emblemáticos, como cerro de las tres cruces, edificaciones católicas que tienen quingos con caminos difíciles, por eso se dice que los precedentes del Vía Crucis de los primeros siglos del cristianismo, fue cuando los peregrinos marcaban ciertos lugares de la vía dolorosa en Jerusalén; algunas escenas son recordadas y han sido tomadas del Evangelio, mientras que oras han añadido en la tradición y la deducción del pueblo cristiano con un sana lógica. De esta manera “La conversión exige la convicción del pecado, que contiene el juicio interior de la conciencia, y este siendo una verificación de la acción del Espíritu de la verdad en la intimidad del hombre, llegando a ser al mismo tiempo el nuevo comienzo de la dadiva de la gracia y del amor”.

Vía Crucis (Rafael Alberti)

¡Ay que amargura de piedra
por las calles encharcadas!
Nadie le ayuda un poquito,
todos lo empujan,
¡Que se desangra!

Ya se ha quedado sin hombros;
partido lleva el aliento,
las rodillas desgarradas.
Nadie le ayuda un poquito.

Todos lo empujan.
¡Que se desangra!
Tan solo las tres Marías
llorando, por las murallas.

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Imagen referencia tomada de: ventanaalinfinito.com

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