Vender carne: más que un oficio, una vocación


Vender carne: más que un oficio, una vocación.

Por: Miguel Andrés Alegría, Juan Sebastián Luna y Juan Ángel Luna
En Santander de Quilichao don Hermes Augusto Posada Berrío es uno de los personajes más conocidos por su popular negocio de venta de carnes, uno de los oficios más antiguos e importantes en los comercios debido al papel que juega su producto en la cadena alimenticia y la canasta familiar.

Hermes es el típico carnicero que está detrás de un mostrador fileteando carne para su posterior venta, lo que lo hace diferente al resto de vendedores es su carisma en la atención a su clientela, la amabilidad con sus compradores y su gracia con el resto de sus colegas en la galería principal de Quilichao.
Desde muy joven, y cómo él mismo lo comenta, dejó sus estudios para ayudar a su padre en el negocio, que años después heredó. En su ocupación de tajar carne de res y de cerdo desde hace más de 40 años, le va muy bien, pero no le queda mucho tiempo libre, pues su jornada laboral se extiende entre las 4 de la mañana y las 6 de la tarde, todos los días, incluyendo los festivos.

En él no aplica el famoso dicho “en casa de herrero, cuchillo de palo” pues ni al señor Posada ni a su familia les falta la “porcioncita” de carne en sus almuerzos, y esa es una de las cosas que más le gusta de su profesión. Por supuesto, también hay algunas cosas que no le gustan de su oficio, como el hecho de que esta actividad en tiempos pasados era considerada indecorosa.
Como toda meritoria actividad, la carnicería exige preparación, dedicación, disciplina, una gran habilidad y conocimiento para cortar la carne en diferentes piezas, seleccionar los cortes adecuados para cada cliente y mantener los productos en óptimas condiciones de sanidad, frescura y sabor.

La personalidad, las habilidades y la confianza que inspira Hermes Augusto se evidencian en la satisfacción de las personas que tienen la necesidad de visitarlo en su “fama”, precisamente ubicada en una de las esquinas de la concurrida plaza de mercado de Santander de Quilichao.



