UNA BUENA CAMPAÑA


Las campañas políticas no son las diversas actividades que se adelantan en los meses anteriores a las elecciones, estas son una estrategia para llamar la atención de la opinión pública, pero la influencia determinante en los ciudadanos corresponde a análisis formados a través de periodos largos de tiempo y a las actitudes y posiciones tomadas por los candidatos ante las diferentes situaciones de todo orden ante las cuales se hayan visto abocados.
El próximo ejercicio democrático tiene para Colombia y para el Cauca, connotación especial por los resultados de los acuerdos de Paz; si su culminación es el inicio de un proceso de entendimiento de la nación o si por el contrario su final es la continuación de la guerra de uno de los frentes generadores de violencia; el país requerirá de un Congreso con parlamentarios competentes, con la capacidad probada de entender los sucesos que estremecerán al país y para desde lo local aportar a la toma de las más acertadas determinaciones.
Este es un momento de la mayor significancia para la historia de Colombia, votar sin hacer las reflexiones pertinentes, de pronto enredados en el mundo de las pequeñas cosas, puede ser el paso en falso para permitir lleguen al Congreso personas sin la madurez pertinente, sin la demostración de los arrestos para estar en el sitio de las determinaciones patrióticas, tan indispensables en los momentos de las dificultades.
El país está superando muchos problemas, en especial en relación con la pobreza, pero las repúblicas en muchos momentos no han podido controlar las inestabilidades de las crisis políticas, económicas o sociales, tenemos riesgos graves, incluidos los ocasionados por las mismas estructuras del Estado, que afectan la confianza necesaria para los momentos de reconciliación y entendimiento.
En lo regional, los recursos de las regalías crean nuevas expectativas en las comunidades después de la reforma por el Congreso de su forma de distribución, en especial en un departamento con necesidades acumuladas por tantos años, reflejadas en marginamiento, desigualdades, injusticias de todo orden; que desde luego propician todas las condiciones para el enraizamiento de la violencia que de manera tan grave afecta el desarrollo de las vulnerables comunidades de la región, que requerirán parlamentarios con visión de lo que es el progreso.
En este orden de ideas, para CARLOS JULIO BONILLA SOTO, volver a caminar los municipios, ha sido encontrarse con gentes que han visto con satisfacción su actuación como congresista y como dirigente caucano, al parecer tan distante pero en la relación personal y comunitaria, tan afectuoso y lleno de atención y compromiso, características de los líderes políticos.
No es fácil adelantar una campaña política en las condiciones actuales del departamento, pero la suya ha sido la respuesta a su actuación en las comisiones constitucionales, sexta y tercera; de comunicaciones, tarifas, calamidades públicas, servicios de comunicación, investigación científica y tecnológica, hacienda y crédito público, impuestos y contribuciones, exenciones tributarias, régimen monetario, entre otros asuntos.
Acompaña su éxito también, la autoría de veinte proyectos de Ley y la ponencia de otro tanto de proyectos; los primeros dedicados al centenario del Instituto Técnico, derechos humanos Afro, salud como derecho fundamental, tarifa diferencial de estudiantes, títulos colectivos de comunidades negras y los segundos dirigidos a lograr la eficiencia del Icetex, el Sistema General de Regalías, su presupuesto para el año 2013- 2014, la reforma tributaria.
Su labor parlamentaria, se soporta además, en ochenta citaciones a debates de control político, resaltando así su compromiso con el mejoramiento del Estado colombiano.
Estos comportamientos de acierto político, de liderazgo, de compromiso con lo local, en el marco de una actuación ética, programada con seriedad, le permiten al parlamentario adelantar una campaña, en la cual se indica en todos los sitios del Cauca, una respuesta de aceptación por lo hecho y por la confianza en ser depositario de las expectativas del futuro.
No estar vinculado con la administración departamental, le ha permitido a CARLOS JULIO BONILLA, construir un estilo propio de hacer la política, en el cual cabe todo ciudadano preocupado por los asuntos sociales, sin los pesados fardos de la burocracia y de las molestas cosas de la contratación estatal.
Su práctica indica, que sí se puede hacer una buena política de opinión, usando las dificultades como contragolpe de liderazgo, estabilidad, equilibrio y madurez. CARLOS JULIO, SEGUIRA SIENDO EL PARLAMENTARIO DE UNA BUENA CAMPAÑA.
Su reelección, como se aprecia por las diversas manifestaciones de intención en todas las regiones, es la espontanea decisión de los caucanos, de hacer conciencia de las responsabilidades con su territorio, de confiar en los lineamientos del PARTIDO LIBERAL, como modelo para hacer del Estado, EL INSTRUMENTO DE CALIDAD DE VIDA QUE TODOS QUEREMOS.



