UN MINISTRO YUPI Y ALGO ESTRAFALARIO
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombia
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Vio un montón de tierra que estorbaba el paso
y unos preguntaban ¿qué haremos aquí?
Bobos, dijo el niño resolviendo el caso.
Que abran un grande hoyo y la echen allí.
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De Simón el bobito, Rafael Pombo
Yupi fue una expresión algo restringida para señalar a los jóvenes profesionales de la clase alta media norteamericana que vivían en las grandes ciudades y ostentaban hábitos consumistas, nos dice el diccionario de Wikipedia. Y por extensión lo usamos los hispanoparlantes con o sin permiso de la academia para referirnos a quienes se parecen a burócratas colocados en puestos de vanguardia del gobierno para alardear de juventud e ideas brillantes.
Esta es la imagen que proyectan algunos de los ministros del Estado desde la presidencia de César Gaviria. Los Cepeda, Cárdenas, Arias, y los actuales Fernando Carrillo, Juan Ricardo Ortega y Juan Carlos Echeverry. Ellos están llamados a salvar a Colombia de todo mal y peligro en economía, no corrupción y buen suceso en las compras que haga la Nación. Cuando hablan tienden a dar la sensación que su palabra es como la del Papa, ex cátedra. Que su veredicto es sagrado y no tiene reversa.
¿Esto algo tiene que ver con la opinión de desfavorabilidad que divulgó anoche martes CM& respecto de militares, policía, presidente, alcaldes, corte suprema, ministros, congreso, dane? Tal vez. Este gobierno se está distinguiendo porque tira la piedra sobre el lago de incertidumbre que es Colombia y espera a ver si se forma un círculo amplio de opinión en las aguas mansas. Si nadie dice nada, entra a ser realidad lo que se propone.
Nuestro Ministro de Hacienda, o sea, el Gobierno, ha salido a repetir lo que dijo Juanma. Que los ricos van a chillar de alegría porque el impuesto de renta se les rebajará del 33 al 27 y que a los pobres asalariados se les van a dar dos premios por ser tan sufridos. Se les va a gravar, en principio, con el 5%, 10% y 16% de IVA la canasta familiar. Primer premio. Pero luego, el gobierno, como en Yo me llamo, les devolverá el doble a los 1 y 2 estratos. Además propone que los colombianos todos declaren renta y compren aunque sea el formulario de cuatro mil pesitos. Oh, sapiencia suma de estos dioses humanados.
Creo que esta propuesta de Reforma tributaria trae una invitación a los pobres de que inviertan su salario mínimo en alimentación. Al mes siguiente se podrán acercar al BBVA o a otro banco ágil, a que cobren dos salarios. Esta es la idea. Me parece que el gobierno tomó muy en serio que este año se están celebrando los 100 años de Rafael Pombo y su cuento en que se dice que abrieran un hoyo para meter la tierra que estaba en frente.
El Centenario, señor ministro, es de Simón el bobito, no de los colombianos que llevamos quinientos años en la Patria Boba. Cierto es que aquí en este país, todo el mundo olvida en dos semanas lo que ayer se dijo. Pero esta propuesta confirma lo dicho. La favorabilidad -7%- que muestran las encuestas sobre lo que “hacen” los ministros y el congreso a puerta cerrada por el pueblo- es muy baja. El pueblo ha sido educado para la paciencia y la resignación.
¿Hasta cuándo seguirá el pueblo agachado y orejón? Y ¿hasta cuándo nuestros yupis colombianos querrán meter el dedo en la boca a tanta gente ingenua que solo sale a la calle cuando el gobierno convoca a una marcha?
09-05-12 – 12:07 p.m.
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