Tristeza por el Hospital Francisco de Paula Santander


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Voz Ciudadana
Por Pedro Viáfara
El jueves 16 de octubre de 2025, tipo 1 de la mañana, ingresé a urgencias del Hospital Francisco de Paula Santander (HFPS). Llevaba cinco días padeciendo malestar con fiebres altas intermitentes, entre 38° y 39,5°.
La congestión era nula. Me recibió en el Triage la médica de turno, Mercedes Maila Guzmán Mendoza. Mis signos vitales (saturación, presión arterial) resultaron normales. Sin embargo, yo le expliqué a la médica que la fiebre aparecía cada 30 o 40 minutos. Ante los signos normales del momento, la médica no atendió mi padecimiento intermitente. Me indicó regresar a casa a tomar Naproxeno, manifestando que esos síntomas no eran para atenderse allí.
Diagnósticos tardíos y crisis en Cali
Ese mismo jueves, acudí por mi cuenta a un médico particular. Por decisión propia, me tomé un examen de orina y un hemograma. Los resultados mostraron que mis plaquetas estaban muy bajas. Me formuló un calmante y recomendó exámenes más específicos que, finalmente, indicaron que tenía dengue.
La situación empeoró. El lunes 20 de octubre, continué muy mal con las fiebres altas. Decidí ir a urgencias de Sanitas en Cali. Allí, después de varios exámenes, me detectaron neumonía. La empezaron a tratar, desaparecieron las fiebres y me ordenaron seguir un tratamiento en casa.
Falta de ética y abuso político
Este caso no es aislado. Una de mis hermanas vivió una situación similar en septiembre de 2024. Esperó todo un día por una atención ética, lo cual fue imposible. Me tocó sacarla bajo mi responsabilidad y llevarla a la Clínica Valle del Lili en Cali, donde inmediatamente la atendieron y le controlaron un ACV.
Quiero que la comunidad sepa la verdadera situación del hospital: el mal servicio continúa y se desconoce lo humano. Es triste ver a la gente «tirada en los pasillos padeciendo sus dolores». La otra cara de la moneda es la cantidad de empleados contratados para cumplir favores políticos. El actual gerente constantemente presenta y presenta más gente contratada, hablando falacias sobre el hospital. Este hospital es un fortín político, no un centro de salud. Terranova, un enfermero que fue gerente y hacía rondas a pacientes, es el único que, en su paso, demostró sentir humano.



