Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Jueves:
Popayán 5 y 6
Cali 5 y 6
Jueves, 1 de octubre de 2026

Tres Tristes Tigres

Tres-Tristes-Tigres
Tres Tristes Tigres

Por: Jaime Cárdenas.

Como el escritor le cuenta a su tribu, a sus congéneres, las historias que el lector no sabía que existían o que sabiendo de ellas quería escucharlas, construidas y recreadas gracias por el talento de su pluma, se convierte en un personaje que trasciende en la sociedad. Maravilloso el invento de la literatura que logra despertar con relatos de la imaginación a quien duerme en la rutina de sus días. Es por eso que este mago que es el escritor, cuando opina más allá de su mundo literario, con sus juicios genera impacto, odios, amores, pasiones cuyo calibre depende de la pluma de quien los escribe.

Impresionante lo que sucedió con León Tolstoi quien además de sus monumentales y excelsas obras literarias escribió defendiendo la individualidad, contra el Estado, señalando la manipulación de la religión, buscando una educación no autoritaria. Vestido de mujik, es decir con sencillas prendas como las de los campesinos rusos en Yasania Poliana, en lo que fuera su propiedad que hereda, como quiera que había nacido conde, propiedad que la repartió entre los campesinos, les enseñaba a sus hijos de acuerdo a su proyecto de educación libertaria. El conde Lev Nikoláievich Tolstoi enviaba cartas, escribía proclamas y Rusia se estremecía. El Zar lo declaró su enemigo, la iglesia lo excomulgó, con los revolucionarios que se aprestaban a tomar el palacio de octubre tenía disputas, pero su palabra, la mínima palabra que expresara estaba destinada a ser oída en Rusia.

En nuestro lar, los escritores no han sido ajenos a la realidad social, – no solo la política-. Algunos como Jorge Zalamea, fueron a los hechos, me refiero al 9 de abril cuando participa desde la radiodifusora nacional arengando a los liberales a sublevarse. Antes, Vargas Vila encendió la rebeldía con sus escritos y diatribas de librepensador. Otros empezaron por el escándalo barato antes que, por escribir, como ocurrió con los nadaístas que pisaron hostias en una iglesia de Medellín y después sacaron sus escritos, algunos excelentes como los de Gonzalo Arango, hasta que se replegaron y terminan en la publicidad que tanto atacaron desde su contracultura. El más lamentable es el caso de Eduardo Escobar que muere con su pluma al servicio de Uribe. Otros tantos optaron por el silencio frente a la realidad social como el buen poeta Juan Manuel Roca quien pone siempre como escudo un breve poema: con coronas de nieve bajo el sol cruzan los reyes.

El escritor, se ha dicho hasta el cansancio, solo tiene un compromiso con su obra: escribir lo mejor posible, sin embargo, trasciende en la sociedad y por eso sus juicios tienen significación.

Por estos días William Ospina y Mario Mendoza han escrito contra Petro lo mismo que se viene diciendo, pero con palabras ruines, por los más oscurantistas. Salió a contraatacar Yesid Arteta, con argumentos que los irrestrictos adeptos a todo lo que haga y diga Petro ya lo han dicho en sus mensajes de WhatsApp. Tienen la característica los tres escritos que son flojos, en la forma y en el contenido. La pasión con que se toma partido oscurece la razón, de ahí que no se tiene una sola frase digna de reflexión, de elogio y sus argumentos todos son sesgados por el afán de derruir o de congraciarse. 

De Arteta conozco sus comentarios de los días en que fue rebelde, algunos muy buenos, habrá que ver que dice hoy como rebelde entre los rebeldes, nada menos. Mendoza: no seguí su lectura, seguramente es un buen escritor. A Ospina lo veo como un gran ensayista, en la revista Gaceta publicó unos cuantos, de antología, es un escritor brillante. No opino de su prosa o de su poesía, no me conmueven, lo que no quiere decir, en absoluto, que carezca de calidad. Ospina fue alumno del maestro Estanislao Zuleta y terminó tristemente en las filas de Rodolfo Hernández.

Esperamos de los tres que en una próxima entrega de tan trillado tema se tenga más creatividad, una renovación de los argumentos, una visión que incorpore lo que sucede en el mundo, sin lo cual es precario todo análisis de la realidad de un país, que contextualicen las resistencias de los pueblos, que salgan de la satanización o de la edificación de un personaje, un mensaje que deje atrás ese sainete, que la verdad a muy pocos entusiasma.

Articulos relacionados