TRES PAPAS PARA COLOMBIA


Siempre se ha dicho que Colombia es un país único y especial en el mundo, en todos los sentidos habidos y por haber, donde todo lo inverosímil e increíble sucede, con una naturalidad admirable, sin nada de perplejidades ni dudas que inciten a cambiar el rumbo de los sucesos. Mejor dicho, hablando en plata blanca como se dice, con la lógica que en otros países tendrían las noticias y que muchas veces incitarían a la risa y al buen humor, en Colombia es lo contrario, porque aun lo que sería evidente y normal se torna increíble, paradójico y “demasiado normal y natural”.
Para demostrar lo anterior, tomemos al azar algunas noticias de los últimos días y apliquémosles la marca de lo natural, inverosímil e increíble, antes de entrar al tema que motiva esta columna de opinión que, aunque ustedes no lo crean, también entra a esa categoría descrita. En primera instancia, recordemos el episodio del voto a favor o en contra del acuerdo final de La Habana, cuando todos estábamos seguros que ganaría el SÍ en forma aplastante, por tener 50 años de conflicto, que sería normal en otros países con idénticas circunstancias de violencia, en Colombia pasó raspando como se dice y el NO estuvo cerca de alcanzarlo (ESTO SOLAMENTE PASA EN COLOMBIA). Otra: Colombia es tierra fecunda para el deporte, con una cantidad apreciable de deportistas en todas las modalidades, hombres y mujeres, que han ganado medallas de los tres metales, haciendo brillar el nombre de nuestra patria en el exterior. ¿Y qué pasó? El gobierno nacional, mondo y lirondo, ordenó recortar tranquilamente una parte apreciable el presupuesto para el deporte. Increíble, pero cierto (ESTO SOLAMENTE PASA EN COLOMBIA). Y otra más, la ñapita para no cansarlos, pero esta vez con una caricatura y el respectivo chiste: van dos ciudadanos conversando común y corriente. Entonces uno de ellos comenta: “EN EUROPA, LOS CORRUPTOS VAN A LA CÁRCEL… Y el otro le contesta: Y EN COLOMBIA SON PRECANDIDATOS…” (Thumor, El Espectador, miércoles 30 de agosto, opinión). Es la pura verdad nacional, la de todos los días (ESTO SOLAMENTE PASA EN COLOMBIA).

Dentro de ese cúmulo de noticias colombianas, increíbles y paradójicas, que solamente se dan en estos lares, comentemos una muy especial, además muy propicia y necesaria para todos nosotros. Entre el próximo 6 y 10 de septiembre del presente año, el Sumo Pontífice Francisco (nombre secular o propio: Jorge Mario Bergoglio), el Papa número 266 de la Iglesia Católica, estará en Colombia, visitando 4 ciudades: Bogotá, Medellín, Cartagena y Villavicencio, “dando el primer paso hacia una Colombia reconciliada”, después de 31 años después de la anterior visita de Juan Pablo II (nombre secular: Karol Jozef Wojtyla), quien estuvo en Colombia 7 días, desde el 2 de julio del 86, visitando 10 ciudades, entre ellas Popayán. Y también el primer Papa que vino a Colombia, Pablo VI (nombre secular: Giovanni Battista Montini Alghisi), desde el 22 de agosto de 1968 hasta el 24 del mismo mes, hace ya 49 años.
Es decir, tuvieron que pasar 49 años (casi los de la violencia) y la visita de tres Papas, para que al fin usáramos las palabras y no las balas, para que viéramos la luz al final del túnel y “diéramos el primer paso” para nuestra reconciliación como colombianos (como dijo Monseñor Fabio Suescún: “el primer paso para una nueva Colombia”): ¡ESTO SOLAMENTE PASA EN COLOMBIA! ¡Bienvenido Papa Francisco!



