TRES EN UNO


1-. En la historia de nuestro país, se observa que el pueblo humillado y doblegado, es enemigo de su propia clase social.
La gente prefiere apoyar a la clase pudiente y dominante, que a la propia. Esto se observa en el termómetro electoral, cuando la colectividad no respalda a sus líderes propios, pero sí a los que por años han usurpado el poder.
A cambio de reconocer con franqueza que se pertenece a un estrato al que se le vulneran los derechos, el orgullo propio hace que se avergüence, y quiera, si no subir de clase, por lo menos, respaldar a los que están arriba.
Este fenómeno se produce por falta de una verdadera educación, y enseñanza ideológica y política.
2-. En un estadio con 50 mil personas o más agitando banderas, y diversos objetos, cantando coros, consignas, himnos y hasta insultos, hay un personaje que es capaz de ponerse sin miedo, en contra de las multitudes.
Se puede decir que es muy valiente, sobre todo, para frenar los deseos de la gente.
Ir a un lugar de éstos es para ver goles espectaculares, que hagan saltar la emoción, disparar la alegría, el frenesí y los abrazos.
Muchas veces eso se ve frustrado por un atrevido y osado señor, el portero.
3.-. La manuela. Al entrar en el incierto laberinto de las cosas tabúes, para husmear lo indebido o pecaminoso, se descubre que a ciertas actividades íntimas del ser humano las catalogan con calificativos risibles. Sale a flote el doble sentido, la risa disimulada, el gesto en el rostro, el codazo y otras señales. Como la actividad sexual la religión dice que es pecado, entra en ese túnel oscuro, y hay que utilizar artimañas para hacer referencia a ella. La historia dice que Simón Bolívar, que liberó cinco naciones, era inteligente, tenía don de liderazgo y caudillo, empleó la manuela. Le quedó tiempo para eso, y se trataba de Manuela Sáenz.
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