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Jueves, 1 de octubre de 2026

TERREMOTO INSTITUCIONAL

Terremoto Institucional

CREPITACIONES 2015

Hace días, un sábado cualquiera de marzo de este año, bajando por la carrera 11, me saludó un amigo y lector asiduo de mi columna “Crepitaciones” y nos pusimos a conversar de todo un poco, y lógicamente salió a colación el tema del mes y del año (y de muchos años): el caso Pretelt, referido a las demandas por corrupción y al escándalo resultante,  protagonizado por el magistrado Jorge Pretelt, presidente de la “inefable e impoluta” Corte Constitucional (hasta se momento), ya bautizado por algunos medios de comunicación y con mucha razón  como el “ Preteltgate” (recordando el “Watergate”, famoso y triste episodio político que sacudió a los Estados Unidos en 1972, durante el mandato presidencial de Richard Nixon, el cual lo obligó a renunciar en 1.974).

Entre los interesantes argumentos de mi amigo, me puso una tarea investigativa, relacionada con el famoso apellido Pretelt, y con gusto la acepté, resultando que él se refería nada más ni nada menos que al otro Pretelt, a Sabas Pretelt de la Vega, empresario político del partido conservador y diplomático colombiano, Ministro del Interior en el gobierno del presidente Álvaro Uribe (2004), el cual fue inhabilitado y destituido por la Procuraduría General de la Nación, por el escándalo de la Yidispolítica, por un lapso de 12 años, a partir de 2010. Como nos damos cuenta, Álvaro Uribe tiene la varita mágica de los escándalos y desaciertos al por mayor, pues también el magistrado Pretelt, fue nombrado entre un terna presentada por Uribe y miren el tremendo lío de ahora.

El impacto social de ese lío, o mejor, el descalabro y desbarajuste social del mismo, estilo tsunami a la colombiana, ha provocado en mi concepto, un terremoto político-institucional, que ha socavado las raíces mismas de nuestra institucionalidad y nuestra débil y endeble democracia, en todos los ámbitos, sentidos y contextos. Así nuestro paciente y contumaz primer mandatario, Juan Manuel Santos, quiera menguar tal impacto en la sorprendida sociedad colombiana, al manifestar que: “Delinquen las personas, mas no las instituciones” (véase El País, del domingo 22 de marzo/15), no lo creo así, puesto que si fallan algunas personas de la institución judicial, empezando por quien la preside (más vergüenza todavía), alma y nervio de las instituciones del poder público (la “joya de la corona”, como dijo alguien), por la mala imagen que ahora tiene, toda ella se contamina, se desprestigia, pierde toda la credibilidad que antes tenía y se viene al suelo, como un castillo de naipes. Lo mismo ha sucedido, con el poder legislativo, en el caso del Congreso, el cual, desde años atrás, no ha podido levantar cabeza y ante la opinión pública, por los continuos escándalos de algunos de sus miembros y su imagen siempre ha estado en declive.

Ahora viene lo que a mí más me preocupa, en mi condición de educador, y creo que a los demás, también: el mal ejemplo de aquellos “eminentes juristas”, protagonizando semejante escándalo. Qué tal es espectáculo bochornoso del pasado viernes 20 de marzo del presente año, cuando a voz en cuello, el famoso magistrado Pretelt, increpó a sus compañeros, obligándolos a renunciar junto a él, y al mismo Fiscal de la Nación, acusándolo de ser parte del complot.

Nosotros los educadores, todos los días invitamos a nuestros estudiantes a practicar la Ética y los valores (honestidad, respeto convivencia y otros), y miren semejante ejemplo que nos dan esos personajes desde lo alto. Así, no se puede ni se debe. ¿Y usted, amable lector, ante lo sucedido con la Corte Constitucional y su mal ejemplo para todos, incluidos nuestros estudiantes, qué opina?

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