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Lunes, 19 de octubre de 2026

Tejiendo relatos de justicia: una labor impulsada por jóvenes

Juventudes con oportunidades: un legado de USAID y la Fundación Tengo Ganas en el norte del Cauca La Fundación Tengo...

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Tejiendo relatos de justicia: una labor impulsada por jóvenes
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Tejiendo relatos de justicia: una labor impulsada por jóvenes
Foto: Fundación Tengo Ganas

La Fundación Tengo Ganas, organización social de Santander de Quilichao, desarrolla actualmente un proyecto de implementación de estrategias de comunicación para la promoción de la justicia, con el apoyo del Programa Justicia Inclusiva de USAID. En este artículo exploraremos cómo ambas organizaciones entrelazan esfuerzos para la creación de  oportunidades para las juventudes del norte del Cauca. Desde la producción cinematográfica hasta las investigaciones para prensa y radio, realizadas por jóvenes profesionales, conoceremos cómo este proyecto de promoción de la justicia impacta en las vidas y el tejido social de la región.

Jóvenes del mundo del cine y  la comunicación, así como de otras profesiones asociadas, fortalecen sus habilidades técnicas y profesionales en el rodaje de dos cortometrajes de ficción sobre mediación intercultural y justicia especial indígena, gracias al apoyo de la Fundación Tengo Ganas y el Programa Justicia Inclusiva de USAID.

Es la tercera semana de noviembre de 2023, y en Santander de Quilichao, la Fundación Tengo Ganas está en pleno ajetreo. Esta organización, que ha liderado durante el último año un proyecto respaldado por el Programa Justicia Inclusiva de USAID para la implementación de estrategias de comunicación destinadas a promover la justicia, está llevando a cabo dos actividades simultáneas en un mismo día, cuidando meticulosamente cada detalle para garantizar un desarrollo perfecto.

Por un lado, un grupo de jóvenes cineastas está inmerso en la producción de dos cortometrajes sobre la mediación intercultural, justicia propia indígena y empoderamiento de la mujer indígena, mientras que, por otro, tres comunicadoras sociales lideran una exposición fotográfica en el Centro Regional de Atención a Víctimas del Conflicto, en el que guían al público por un serie de fotografías sobre prácticas de justicia propia y ancestral de las comunidades étnicas y campesinas del norte del Cauca y sur del Valle. 

Según Oscar Mauricio Casarán, director de la Fundación Tengo Ganas, estos jóvenes de la región son promesas del cine y la comunicación que han encontrado en este proyecto un espacio para desarrollar sus habilidades profesionales y demostrar su interés por el cambio en su territorio. “La confianza de USAID en Tengo Ganas para este proyecto es un reconocimiento al compromiso de la juventud en la transformación social. Al confiar en ellos, el Programa Justicia Inclusiva no solo demuestra que cree en el potencial de la juventud, sino que también los consagra como protagonistas fundamentales en la promoción de la justicia y el cambio social”, menciona el director. 

El cine como instrumento para promocionar la justicia

El día avanza y entre tanto, en zona rural del municipio, en la vereda Quinamayó, la magia del cine cobra vida. Cerca de once jóvenes entusiastas se embarcan en la producción de dos cortometrajes únicos, bajo la dirección de David Peña, realizador audiovisual de la Fundación Tengo Ganas y el acompañamiento de Ana Camila Jaramillo, asesora del Programa Justicia Inclusiva de USAID y Carlos Triviño, cineasta colombiano. 

«El arte tiene la capacidad de poner en relieve realidades poco visibilizadas, y estos cortometrajes son una ventana a la riqueza de nuestras tradiciones y las formas en que las comunidades étnicas gestionan sus conflictos. USAID y la Fundación Tengo Ganas nos han brindado la plataforma perfecta para que estas historias, producto de nuestro trabajo, trasciendan y generen impacto», menciona el realizador Peña. 

Por su parte, Mayra Gironza, licenciada en arte dramático y directora de arte de ambos cortometrajes, no solo aporta su talento a la creación visual de las historias y a la preparación de los actores, sino que comparte su profunda visión acerca de cómo el arte cinematográfico se erige como un puente hacia la comprensión de diversas formas de hacer justicia en el país.

Para Mayra, este proceso no solo es importante porque se convierte en un dispositivo de diálogo intercultural, sino porque ha supuesto un antes y un después en su ejercicio profesional. “La oportunidad de participar en esta experiencia cinematográfica ha significado un hito en mi carrera, pues estoy aprendiendo nuevas cosas sobre el mundo de la actuación y el cine, y fortaleciendo mi perspectiva artística. Además, nunca pensé en tener este tipo de oportunidades en mi ciudad natal, pensé que tendría que irme lejos para acceder a ellas».

A propósito, Karen Noscué, actriz, periodista de Miranda (Cauca), y protagonista de uno de los cortometrajes, narra su experiencia. «Participar en el proyecto fue una experiencia transformadora para mí, que no solo me permitió volver a tener contacto con el mundo de la actuación, sino también empaparme de información sobre producción audiovisual que fortalecerá mi labor como comunicadora. Gracias a esta historia, pude dar voz y visibilidad a diferentes culturas presentes en nuestra región, y ahora soy parte de una narrativa que impulsa la justicia desde el sentir de las comunidades«.

Entre fotografías y reflexiones: exposiciones que resuenan en el alma

Mientras tanto, en el Centro Regional de Atención a Víctimas (CRAV) tres comunicadoras sociales están al frente de una exposición fotográfica que trasciende las imágenes estáticas. Bajo la orientación de Laura Camila Moreno, Tania Muñoz y Gicela Cuetia, los asistentes viajan por los territorios étnicos del norte del Cauca, explorando la esencia de la justicia propia y ancestral indígena y afrodescendiente. 

“La exposición no solo es un evento visual, sino un catalizador de reflexiones que resuenan en el alma de quienes la visitan” según afirma Laura Camila Moreno, comunicadora recién egresada. Ella encontró en este proyecto su primera experiencia profesional y su incursión en el mundo de la comunicación para el desarrollo. “Gracias a esta oportunidad he logrado conectar con la pasión inherente de los jóvenes por promover un cambio positivo en la sociedad. Esta experiencia me ha permitido canalizar mi energía y creatividad en la promoción de valores fundamentales como la equidad, la transparencia y el acceso igualitario a la justicia”, agregó la comunicadora. 

Gicela Cuetia, estudiante de noveno semestre de Comunicación Social y practicante de la Fundación, comparte su experiencia al acompañar las exposiciones fotográficas. «Participar en la guianza de la exposición itinerante sobre justicia propia y ancestral en el norte del Cauca ha sido revelador. Hemos llevado estas imágenes a lugares donde el acceso a la justicia es limitado, promoviendo el diálogo y la reflexión. Es un honor ser parte de este proceso«.

Tanto Gicela Cuetia como Tania Muñoz, estudiantes de último semestre de Comunicación Social, participaron previamente en un proceso de formación a colectivos de comunicación local facilitado por la Fundación Tengo Ganas, el Programa Justicia Inclusiva de USAID y la Universidad del Cauca. Actualmente, ambas son practicantes en la organización, contribuyendo activamente en el cubrimiento periodístico de eventos y en el desarrollo de los mismos. 

«Desde el proceso de Formación a Colectivos de Comunicación,  hasta la divulgación de actividades y el apoyo en las exposiciones y el muralismo comunitario, la Fundación Tengo Ganas nos ha brindado herramientas para ser agentes de cambio. Evidenciamos que cada acción tiene un impacto tangible en las comunidades», menciona Tania Muñoz

Un periodismo joven que rompe barreras y acerca la justicia a las personas

A partir de la vinculación de jóvenes periodistas locales, y la generación de productos comunicativos pertinentes para las necesidades de la región, la Fundación Tengo Ganas impulsa una narrativa que rompe barreras y da voz a las comunidades. “En cada palabra, se entreteje un compromiso con la promoción de la justicia y la construcción de un tejido social más fuerte” menciona Oscar Mauricio Casarán, director de la Fundación. 

“Actualmente se cuentan con 22 investigaciones periodísticas para prensa y radio; más de 135 entrevistas a funcionarios públicos, autoridades étnicas, líderes sociales y comunitarios”, menciona el director Oscar Mauricio, y agrega: “con estos productos comunicativos, y también con las demás acciones pedagógicas, espacios de reflexión y formación, hemos procurado acercar la ciudadanía a los servicios de justicia, promover una cultura de la legalidad y generar un cambio de comportamiento positivo frente al sistema de justicia y al Estado de Derecho”  

Oportunidades para el desarrollo económico y social

Por último, Tatiana Camayo, coordinadora administrativa de Tengo Ganas, se adentra en el impacto económico del proyecto: «los eventos y acciones que desarrollamos no solo generan conciencia y acercan la justicia a las personas, sino que también dinamizan la economía local al comprar o alquilar insumos, refrigerios, transportes y espacios a proveedores locales. Es un ciclo virtuoso que beneficia a todos».

De este modo, según explica la coordinadora Tatiana Camayo, “a través de esta iniciativa, no solo se ha logrado vincular diversos profesionales jóvenes y colectivos de comunicación local, sino a emprendimientos y proveedores locales y regionales, fomentando así el desarrollo de iniciativas económicas y sociales y promoviendo la participación activa de la comunidad en la promoción de los servicios de justicia y en la lucha por el acceso a ella”. 

En este entramado, el trabajo que realiza la Fundación Tengo Ganas, con el apoyo del Programa Justicia Inclusiva de USAID, se convierte en un bastión de esperanza y oportunidades. Desde la creación artística hasta la divulgación informativa, cada paso da forma a un futuro en donde los jóvenes no solo son receptores de cambio, sino agentes activos en la construcción de una sociedad más justa y próspera en Santander de Quilichao y en el norte del Cauca.

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Redacción Proclama del Pacífico

Periodismo verificado desde Santander de Quilichao, Cauca.

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