SUEÑO



Nube, montaña, limbo, tu rostro fue hasta la montaña; el riego
y el témpano, el silbo que trajo el manto, la luz bañando el rostro.
Seré mano, velo, árbol, calma en la almohada que vio tu viaje,
estepa deslizando el alba, la duna y el arco de oro.
Doy mis ojos por estar donde aparece tu nombre con la argolla
de los siglos, la escalera al viento, las sábanas bajo tu cuerpo.
Veré siete lunas bajando el tiempo, siete ojos cerrando el velo,
siete oídos para el río y el caracol que me dio el hada.
¿Serás un país en mi pecho, un abrigo dormitante, la serenidad
en la mitad de mi cuerpo?
¿Podré ir hasta el fin, recoger algo de la nieve que quedó en tu
boca, el camino por donde viene el oro?
¿Será la noche el truco para ver tu piel que huye hacia el cielo,
la única palabra que me diste desde el sueño?
Duerme; sigue tu alba, tu patria de agua, tu canto en silencio
bordando una luna.
RVQ.



