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Jueves, 1 de octubre de 2026
lunes 25 junio, 2012 a las 9:14 am


SUBASTAR EL TERRITORIO PATRIO

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

Locombiano

“La Agencia Nacional de Hidrocarburos subastará 115 bloques en la Ronda 2012”, así titula El Espectador una noticia alborozada que recoge de manos del gobierno Santos. La foto casi lo dice todo. Árboles al fondo y sobre un potrero ya devastado una solemne estructura para extraer petróleo. Un pico rojo sube y baja sobre la nuca de la tierra obedece impulsado por unas poleas a su espalda. El paisaje es desolador en un punto ignoto de la geografía de Casanare, la costa Caribe o Putumayo. Mal también podría ser en Cundinamarca, Risaralda, Chocó, Huila, Quindío, Caquetá o Santander.

No especifica la información de la Agencia cuántos kilómetros de tierras o cuencas “maduras” o hectáreas van a rasurar, talar o poner fuera de circulación. El caso es que serán 166 concesiones o paquetes de territorio que el Gobierno va a ceder de aquí a diciembre. No se sabe si ya los entregan con estudios ambientales, licencias y si habrá veedores que limiten la avaricia de los concesionarios. O si pasará lo mismo que con las 2323 licencias que se dieron a particulares en la Reserva Natural de los Farallones cerca de Cali, o como se había hecho con la compañía petrolera Montco que presentó documentos falsos y en manos ajenas. ¿Ahora se declara la caducidad del contrato y san se acabó? ¿Y los perjuicios causados? ¿Quién responde, señor Procurador? La extensión entregada era de 45.000 hectáreas.*

Cuántos ríos, humedales, serranías con vegetación, especies animales, flora, se perderán para siempre en esta subasta. Sí. Se sabe que el Estado tiene derecho eminente sobre todo el suelo de la Patria. Pero que se pueda tratar como cualquier libra de papa, o pantaloneta de Falcao o como cualquier predio desocupado es otra cosa. Está en juego la sobrevivencia no solo de Colombia sino del planeta. Un señor Cabrales o una ANH no pueden ir subastando, dando al mejor postor unos bienes con poblados, riquezas no renovables y vida vegetal que luego ya no se podrá recuperar.

¿De qué sirve ir a Canadá o México o a Brasil a Cumbres ambientales a clamar por la defensa de la tierra, el agua o el aire, los animales o las selvas de otros países? Aquí se dan permisos para desviar ríos, secar fuentes subterráneas, adelantar obras sin estudios previos que resguarden el ambiente, que se horaden montañas y se arrasen los frailejones y se contaminen de mercurio las lagunas en los nevados y los páramos como en Santurbán.

Ahora mismo llega el fenómeno del niño con los calores insufribles y la amenaza de una larga sequía. Los alcaldes ya han empezado a racionar la energía y el agua porque los embalses están disminuyendo su nivel crítico. Miles y miles de hectáreas de árboles se están quemando en este verano hirviente. La devastación de millones de hectáreas es más cruel cuando la hace el hombre con sierras, retroexcavadoras y perforaciones con la anuencia y complacencia del gobierno.

Subastar, vender, regalar en el lenguaje de las Agencias Nacionales es lo mismo que invertir en el deterioro del patrimonio no renovable del país por una sonrisa y una moneda más para subir el PIB. Pobre aspiración que solo dilapida lo que a los gerentes de las Agencias no les cuesta y la Naturaleza ha formado, “madurado” y conservado por largos, largos siglos para la insaciable sed de estos mercaderes a los que no les interesa el futuro de sus nietos.

24-06-12 – 5:07 p.m.

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