Segunda Carta Abierta a las FARC


German Pabón Gómez
Popayán, julio de 2014
El Portal de Shamballa
Señores Negociadores en la Habana:
Alias “Iván Marquez”, alias “Jesús Santrich”, alias “Marcos Calarcá”, alias “Andrés París”, alias «Pablo Catatumbo», alias “Sargento Pascuas” y demás alias:
Después de medio siglo de observar los Crímenes de Lesa Humanidad, violaciones contra el Derecho Internacional Humanitario e innumerables actos terroristas con los que ustedes no culminan de saciarse contra la población colombiana, con cascadas de barbaries consumadas bajo el adulterado y deslegitimado argumento de constituir «conductas revolucionarias” dizque conexas con el delito político de rebelión; avalanchas de sangre indiscriminadas, las cuales como “boletines de guerra sucia”, ustedes pregonan consumar en representación del Pueblo Colombiano y bajo el rotulo de “Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia; he decidido escribirles una segunda carta abierta, para confrontarlos de manera pública, así:
Conforme a rigores socio-políticos, los confronto de manera pública para advertirles que se les agotó el tiempo de perseverar no en la denominada “Guerra de Guerrillas Revolucionarias” sino “Guerra de Vulgar Terrorismo Salvaje” en la que durante más de medio siglo se enfrentaron contra la historia de Colombia, y les llegó la hora en la que de urgencia deben proceder a cambiar de nombre al Aparato Criminal Organizado de Poder, pues la etiqueta de “F.A.R.C. Ejército del Pueblo” y de “Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia” no les calza ni en lo más mínimo, toda vez que, por el contrario, en un todo deslegitimados, antes que revolucionarios de izquierda y constructores de paz:
Sus salvajadas los han consagrado y consolidan día a día como las Fuerzas Armadas Contra y Anti-Revolucionarias de Colombia, sin mayores elementos que los diferencien de las bandas criminales (BACRIM): “Los Rastrojos”, “Los Machos”, “Los Urabeños”, “Erpac”, “Nueva Generación” y “Renacer”, entre otras, que operan en nuestro territorio patrio.
El concepto amplio, serio, riguroso, y el estado de existencia del socialismo democrático y de revolucionarios de la vida en procura de la construcción del Hombre Nuevo vivencial en una nueva sociedad justa, real, participativa, democrática, pluralista e igualitaria en medio de las desigualdades, es una categoría socio-política que ustedes envilecieron y traicionaron, toda vez que se empeñaron a los trancazos, en la tarea anti-histórica e ininterrumpida de depravar y distorsionar el estado del arte, el espíritu e ideales revolucionarios acerca de la construcción del hombre nuevo, propósito que algún día (con razones o sin razones) escuchamos hablar desde la crítica, la auto-crítica, la dialéctica, la teoría y la práctica a Marx, Fidel Castro, Ernesto “Che” Guevara, Camilo Torres Retrepo y demás guerreros políticos.
Ustedes se transmutaron en una BACRIM, en enemigos acérrimos de la población y sociedad civil colombiana, es decir, en una bandola de Criminales de Lesa Humanidad, contra el Derecho Internacional Humanitario, y para rematar la deslegitimación y vuelta de tuerca se convirtieron en narco-terroristas, con despliegue desbordado de delitos atroces aún más bajos y envilecidos de los que consuman los denominados “delincuentes comunes”.
Los auténticos revolucionarios no se afanan en acrecentar cenizas, tantas viudas de policías, soldados, campesinos, indígenas, tantos huérfanos y surcos de sangre como únicas herencias sangrientas de la seudo-revolución que ustedes practican.
Tampoco se afanan de manera bestial en aumentar los huéspedes de los cementerios, en coleccionar ataúdes y osarios como si fueran carteros en bicicletas repartiendo mortajas, como ustedes practican a semana a semana, al igual como lo hicieron los ejércitos fascistas del Nacional Socialismo.
¿Acaso no entienden? ¿Acaso no han asimilado o advertido, quizás debido a la perversión ideológica que los enceguece, que ustedes de revolucionarios no poseen en absoluto nada?
¿ Acaso no han advertido, en su lugar exacto, preciso, que se trasmutaron en concertados para delinquir en un Aparato Criminal Organizado de Poder de Extrema Derecha y en Contra-Revolucionarios.
Abran los ojos ante el mundo, quítense las telarañas que les comprime el cerebro y no les permite discernir racionalidades, y entiendan que antes que merecedores de compartir un sitial en la historia como revolucionarios, lo que han conquistado en la cotidianidad salvaje, en el día a día con sus actos terroristas: es la equivalencia y similitud con los más depravados criminales en serie de aquellos que ha dado cuenta nuestra historia universal.
Acaso, les pregunto de manera pública, y de nuevo estoy presto al debate político, público, académico, en el escenario donde lo deseen convocar:
¿Acaso constituye «conducta revolucionaria» obligar a conductores de camiones a derramar en los ríos del Departamento del Putumayo más de 60.000 barriles de petróleo, y generar daños ambientales, irreparables contra la población civil?
¿Acaso constituye «acto revolucionario» dinamitar un acueducto y privar del consumo de agua potable a más de 60.000 personas?
¿Esa, acaso esa es la revolución que ustedes pregonan a favor de la paz y a favor del pueblo colombiano que tanto se ufanan de defender y representar?
¿Acaso constituye “conducta revolucionaria” utilizar a los niños como bombas explosivas y convertirlos en los Niños Bomba, todo ello para honor y gloria de la revolución fariana?
¿Acaso constituyen delitos políticos o conexos con el de rebelión, explotar cargas explosivas, violentar las vías públicas nacionales, municipales o departamentales, arremeter de manera indiscriminada contra derechos ciudadanos, derechos colectivos, afectar la movilidad ciudadana y el comercio en nuestras carreteras de Colombia?
¿Acaso constituye “conducta revolucionaria” secuestrar ciudadanos civiles ajenos al conflicto armado, secuestrar ancianos, mujeres y niños, y encerrarlos en jaulas custodiadas por alambres de púas, como si estuvieran en campos de concentración como los que se utilizaron en la Alemania Nazi?
¿Acaso constituye “conducta revolucionaria” asesinar y apalear como en la época de la Inquisición, de manera demencial, sin fórmula de juicio a indefensos policías y soldados, a hombres inermes a los que ustedes desde la irracionalidad y perversión ideológica denominan «enemigos de clase» y “prisioneros de guerra”, como lo hicieron contra los diputados del Valle del Cauca?
¿Acaso podrán constituir «comportamientos revolucionarios», participar como un Cartel de mafiosos de las ganancias multimillonarias del tráfico de drogas, al estilo y métodos como lo han realizado los capos de las mafias nacionales como internacionales?
El atentado terrorista consumado por ustedes en Tumaco en el que utilizaron Niños-Bomba, es un agresión brutal e irracional de las más depravadas que jamás se hayan visto y constituyen otros crímenes más de lesa humanidad.
Entiendan y asimilen que cada acto terrorista de los cuales ustedes consuman semanalmente, abona con abundancia la derrota en el referendo la posibilidad de participación política de ustedes en el Congreso de la República.
Entiendan y asimilen que mientras subsistan actos por parte de ustedes que niegan el derecho a la vida de innumerables colombianos, que asesinan la paz que tanto anhelamos:
La derrota aplastante contra ustedes en el referendo, y en las urnas cuando se lancen de candidatos a corporaciones públicas, quizás será la crónica de votaciones anunciadas.
Entiendan y asimilen que mientras ustedes perseveren en la consumación de crímenes atroces, de lesa humanidad, crímenes de guerra y atentados contra la población civil, los colombianos no vamos a aceptar ni a refrendar que como pena alternativa por semejantes bestialidades, ustedes terminen cumpliendo «no prisión» sino «trabajos sociales» como lo propuso el Fiscal General de la Nación.
¿Cuáles enemigos de clase de ustedes constituye la población civil de colombianos, como para atreverse a pregonar que el holocausto infame contra nuestra sociedad constituye acto revolucionario conexo con el delito político de rebelión?
La paz no se construye asesinándola como ustedes lo practican semana a semana mediante la consumación de actos terroristas, pregonando bajo estados delirantes y estrabismo político que esos comportamientos criminales los convierten a ustedes en revolucionarios y en defensores del derecho a la vida.
Entiendan que con arrepentimiento o sin él, con solicitud de perdón o sin él, por parte de ustedes de los crímenes innumerables de los que hoy se registran en los juzgados y tribunales penales, ustedes no son víctimas, sino victimarios, autores y coautores de delitos atroces.
En efecto, no deja de constituir desbordada desfachatez afirmar para que lo escuchen en las «galerías de los frentes delincuenciales» como lo ha pregonado en medio del delirio alias «Timochenko» que ustedes son víctimas y que corresponde indemnizarlos por los crímenes que ustedes han consumado durante más de cincuenta años.
Lo único que faltaba para la depravación política, que ahora los colombianos resultamos a deberles, y que nos corresponde premiarlos e indemnizarlos por los favores recibidos del terrorismo, como contra-prestación a los ríos de sangre derramados por ustedes a nombre de la revolución fariana.
Pónganle fin de una vez por todas a este holocausto infame contra la población y sociedad civil colombiana.
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N. D. Primera Carta:
http://www.proclamadelpacifico.com/2014/04/carta-abierta-de-un-payanes-contra-las-farc.html



