SE PUSO MALUCO



El hecho de que en menos de una semana dos calificadoras de riesgo, Fitch y Moody´s se hubiesen unido a la calificación negativa que a fines de febrero había dado sobre la economía Colombia la tercera calificadora, Standar and Poors, es preocupante para los que saben y motivo de bombillos de alarma encendidos para los que piensan.
El hecho de que en los últimos años hayamos visto estrellarse a Proyectar, a Interbolsa, a Factor Group, a Fidupais, a Stanford, a Suma Activos, a Balboa, a Técnicas Financieras y los reguladores o no aparecen o no tienen poderes legales para actuar.
El hecho de ver los montones de tierra, que ha pedido de los bancos, han tratado de echarle a los negociados con libranzas que realizaron Estraval y su grupo de empresas y cooperativas y a la suspensión del pago de intereses de los clientes de Elite, que también trabajaban con las libranzas como ruedas sueltas, para tapar el inexistente control de las superintendencias y del Ministerio de Hacienda.
Pero sobre todo el hecho de que el desequilibrio de la cuenta corriente asusta y que la deuda del país se nos fue a los cielos y que la inflación se nos volvió galopante, y el dólar se trepó más allá de donde nunca lo habíamos visto, y el salario la gente prefiere sacarlo del banco donde lo pagan y guardarlo debajo del colchón para que le alcance a pagar su cada vez más restringido mercado.
Ese acumulado de cosas le hacen pensar a cualquier colombiano, menos al ministro de Hacienda y al gobierno, que esto se está poniendo maluco. Un timonazo se hace inevitable. Hay que dejar de pensar todo el día en el plebiscito y ponerse a gobernar. Colombia es más que un plebiscito y mucho más que un premio nobel.
PUBLICADO EN ADN / 29 JUL 2016
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