¡Se ‘perratiaron’ la «minga»!


Cuando hago esta advertencia no me estoy refiriendo a cualquier ‘minga’ ni a Dominga siquiera. Me refiero a la manera tan infame como algunos líderes indígenas y no indígenas de nuestra época, acabaron con el verdadero significado de la «minga”, la verdadera, aquella que tanto significó para el desarrollo de los pueblos indígenas; la minga que era el símbolo de unidad, integralidad, reciprocidad y seguridad.
Ese ejercicio comunitario que consiste en trabajos colectivos entre amigos que se ayudan entre sí, haciendo trabajos agrícolas en su mayoría o en construcciones no eran pagadas con dinero, sino que eran retribuidos con un festín gastronómico típico de la comunidad brindado por los dueños de la familia que invitaba.
Ahora, cuando nos vamos a un ejercicio de resistencia en contra de las nocivas acciones estatales, ya no es una toma, un paro, o una huelga, ni siquiera es un bloqueo, eso es ahora una minga. Allí nos enfrentamos contra el Esmat, allí atravesamos carros o en casos más recientes detenemos infiltrados y hasta los castigamos porque estamos en «minga«.
En este tiempo ya existe la asociación minga. Tenemos la minga social y comunitaria, en esta minga social y popular, encontramos minga indígena y últimamente el mercado campesino, ese que permite que evitemos algunos intermediarios que tanto encarecen la canasta familiar, ese que le lleva los productos directamente de la parcela al consumidor, eso también es minga aunque haya dinero de por medio ya no pudo ser más mercado, ahora es mingalería.
Bueno yo podría estar equivocado, lo reconozco, y si así fuese, pido perdón a las bases indígenas de este país, especialmente a las que pertenezco, los Nasas de Santander de Quilichao; eso sería factible porque soy ser humano; sin embargo, lo he analizado y termino dándome la razón. Creo que son estos dirigentes los equivocados, son ellos los que tienen distorsionado el significado sobre lo que son los trabajos agropecuarios colectivos (mingas), de lo que son decisiones o necesidades de agruparse para resolver una u otra situación; de ellas no todas con beneficios para la colectividad, algunas sí con participación comunitaria, pero con beneficio particular, además, en esos eventos a los que me refiero en su mayoría el dinero lo aportan otros y nosotros solo colocamos nuestra fuerza o en algunos casos nuestras firmas.
Seguiré apoyando las luchas y las justas reclamaciones. Pero no comparto que expresiones con tanto significado como la «minga» el «trueque» y ahora el «maíz» los ultrajemos o degeneremos por intereses particulares.
¿Será que debemos llamar mingasalud al ejercicio de recoger firmas para una campaña política que se instruye dentro de las instalaciones de nuestra IPS «ACIN», donde también se cancelaron las bonificaciones a quienes trabajaron recogiendo esas firmas? Quiera Dios y los espíritus de la naturaleza que no hayan utilizado los recursos de la salud para pagar estas labores, porque eso sí sería la hecatombe, esa que tanto torturó a Uribe, uno de nuestros mayores contradictores, al que en nada debemos parecernos. ¡Aunque él también despilfarró los recursos de la salud!
No reconozco que el trueque que era el instrumento comercial tan reconocido en nuestras comunidades hoy sea solo utilizado en el ejercicio burocrático de nuestras organizaciones. Nuestros antepasados se deben sentir muy mal cuando desde el más allá observan que solo se hace trueque cambiando un dirigente de un cargo a otro, yendo y viniendo a diferentes instancias, mostrándose con ello un poder burócrata y burgués que en lugar de unir, desune al pueblo indígena, sobre todo al nasa, donde la consigna es «nadie tan atrás que se quede, ni tan adelante que se vaya”.
Presiento, puede ser sin razones, que mientras la bases comunitarias sigan pasando tantas dificultades, no tengan una salud de calidad, una educación de calidad y una posibilidades de autonomía alimentaria, versus el buen momento que viven algunos dirigentes que gozan de excelentes remuneraciones, comen en restaurantes especiales, se trasladan en hermosos carros blindados, algunas veces acompañados de hermosas mujeres que en nada se parecen a sus esposas originales, que viajan a otros países y deciden en nombre de las mayorías.
Presiento y repito, ojala sin razones, que nos dividiremos de una manera tan peligrosa que podríamos quedar a la merced de los gobiernos de turno que velan por esos momentos para arrebatar los derechos que con tanta unidad, coraje y espiritualidad ganaron nuestros pueblos en épocas anteriores.
También llamo la atención sobre la decisión de utilizar como símbolo político nuestra mazorca de maíz, esa que ha sido base para nuestra alimentación, la que produce el cuchuco, el mote, el envuelto, o la chicha. Esa es la tapa de lo absurdo, la tapa de la terquedad. También podría ser el desborde de la equivocación. Nuestros mayores, nuestras bases y nosotros, muchos, no lo aceptamos. El maíz es un alimento propio, sagrado, no es un símbolo de unidad política y sus cuatro letras son M A I Z y no M A I S.
Para despedirme dejo a ustedes amigos el significado del diccionario (DRAE) Real Academia Española referente a estos tres términos.
Trueque 1: Acción de entregar una cosa y recibir otra a cambio especialmente cuando se trata de un intercambio de productos sin que intervenga el dinero. El trueque es la forma más primitiva de comercio.
Truque 2: Transformación de una cosa en otra diferente. Esperamos que se dé un trueque en su manera de pensar.
Maíz: semilla de color amarillo, pequeña y abultada que crece agrupada en una especie de racimo compacto que se llama mazorca es comestible procede de América.
Minga 1: Reunión de amigos y vecinos para hacer un trabajo gratuito en común.
Minga 2: en Argentina este término significa nada. Se dice minga cuando se niega a hacer algo en forma medianamente despectiva.
¡Tienes que hacer todo el trabajo te lo ordeno! Minga que lo voy a hacer.
¡Toca votar por el mais es una orden!
¡Minga lo que vamos a hacer!



