Se nos vino el Mundial

*Uruguay, el primer anfitrión, fue un digno campeón.
*Después de mucho luchar para realizarlo, 1930 lo vivió en realidad.
*Sorpresivamente, Estados Unidos llegó a la semifinal

Periodista Acord-Valle
Ante la cercanía de la versión número veinte del Campeonato Mundial de Fútbol, categoría mayores -faltan apenas dos meses para el saque inicial, Proclama del Cauca quiere hoy matricularse en la gran fiesta orbital, con varios aspectos de lo que ha sido, es y será el gran evento del deporte mundial.
Digamos entonces, para comenzar, por donde se empezó a escribir la fabulosa historia, que el Primer Mundial se jugó en Uruguay del 13 de julio (domingo) al miércoles 30 del mismo mes, en pleno 1930.
El país sede fue un digno campeón tras vencer por 4-2 a su vecino Argentina en el gigante estadio Centenario de Montevideo, su capital, ante 68 mil 346 aficionados.
Una vieja ilusión
La pugna por la realización del Primer Campeonato Mundial de Fútbol se había iniciado en 1904, pero tuvo sinnúmero de inconvenientes y opositores, hasta que finalmente el Congreso de la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociado) efectuado el 18 de mayo de 1929 en Barcelona, España, aprobó la idea y el proyecto que tan tosudamente sostuvo el francés Jules Rimet.
Rimet, aunque estuvo siempre en la FIFA, apenas llegó a la presidencia de la rectora mundial en marzo de 1921 y por su interés en el máximo evento, el Primer Mundial se llamó «Copa Jules Rimet».
A Uruguay le cupo el honor de organizar el Primer Mundial como reconocimiento a su brillante desempeño en el torneo de fútbol de los Juegos Olímpicos, donde ganó las medallas de oro, primero en París (Francia) en 1924 y luego en Amsterdan (Holanda) en 1928.
Asistieron solamente 12 naciones, más el país sede, y apenas cuatro se atrevieron a llegar desde Europa, todos considerados por entonces como de segundo nivel: Francia, Rumania, Bélgica y Yugoslavia. Italia renunció porque esperaba ser la sede, mientras que Alemania e Inglaterra, los otros dos grandes, no les entusiasmó la idea de un viaje tan largo a tierras extrañas.
El pitazo inicial
Acudieron a la cita, entonces: Francia, más por la presión de Jules Rimet; Bélgica, Rumania, Yugoslavia, México, Estados Unidos, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Perú, Paraguay y Uruguay.
El 13 de julio, ante una enorme expectativa, se inauguró el torneo con el juego Francia-México, que ganaron los galos por 4-1 y entraron a la historia de los mundiales, no solo como el primer vencedor, sino porque su jugador Lucien Laurent consiguió el primer gol mundialista a los 10 minutos de juego.
Curiosamente Laurent terminó el partido como arquero debido a una lesión del titular, encajando el único gol logrado por los mexicanos, quienes terminarían como empezaron: sin un solo punto.
En el Grupo Uno, Argentina no tuvo problemas para clasificarse, dejando en el camino a Chile, Francia y México; en el Dos, Yugoslavia superó a Brasil y Bolivia; el Tres fue fácilmente dominado por Uruguay sobre Rumania y Perú; Estados Unidos, por su parte, eliminó a Paraguay y Bélgica.
Sorprendió el buen fútbol presentado por Estados Unidos ganando sus dos juegos por idéntico 3-0.
Las semifinales las jugaron el 26 y 27 de julio. Primero Argentina se deshizo de Estados Unidos con un implacable 6-1. Al día siguiente con el estadio Centenario repleto (70 mil aficionados) el equipo local propinó la misma dosis (6-1) a Yugoslavia.
Uruguay campeón

Dicen que el partido del título, disputado el miércoles 30 de julio atrajo a treinta mil argentinos, de los cuales 15 mil lograron ingresar al Centenario, sin poder evitar, pese a su ánimo belicoso, que Uruguay se alzara con la Copa, por 4-2. Los visitantes se fueron al descanso victoriosos por 2-1, con dianas de Carlos Paucelle y Guillermo Stábile, el máximo anotador de la cita. Pablo Dorado había ilusionado al pueblo «Charrúa» marcando a los 12 minutos.
La segunda fracción del compromiso fue toda para el anfitrión, que marcó con Pedro Cea, Victoriano Irarte y Héctor Castro para el 4-2 con el que Uruguay sumó la Copa Mundo a sus dos conquistas olímpicas, empezando a escribir su historia, entre los grandes del fútbol mundial.





