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Viernes, 2 de octubre de 2026
domingo 17 junio, 2012 a las 12:30 pm

Salud en crisis

CARLOS E. CAÑAR SARRIA

Preocupa enfermarse en este país. En cualquier lugar por donde se transite, en las calles, en sitios de reunión de personas, en tertulias, etc., se escuchan quejas de inconformidad generalizada sobre las deficiencias de la prestación del servicio de salud.

Las políticas neoliberales han dejado esta responsabilidad a los particulares, muchos de los cuales están más motivados por el afán de lucro que por la salud y la vida de las personas. Largas colas para citas o marcar un número telefónico que siempre está ocupado. Muchos trámites para recibir atención médica, fórmulas incompletas porque las drogas “escasean”. En algunas empresas hay que esperar entre 20 y 30 días para medicina general. Ponen a pacientes como ‘vacas locas’, en tránsito de un lugar a otro hasta por los trámites más sencillos, en otras palabras, para aburrirlos. Colocan en sitios claves funcionarios expertos en poner trabas y aburrir a los pacientes. En muchas ocasiones los copagos resultan más caros que las drogas.

Medicamentos por fuera del Plan Obligatorio de Salud, deben esperar el estudio o análisis de unas Juntas que tienen las empresas. Estas invalidan los tratamientos mientras esculcan pretextos  para denegar las drogas. Indigna que personas que requieran iniciar tratamientos especializados lo más pronto posible, tengan que esperar un mes para saber si les aprueban o no la entrega de la drogas. Con ello obligan a los pacientes a comprar los medicamentos.

Los servicios de Urgencias deben revisarse. En muchas ocasiones no se prestan de manera oportuna y eficiente. Un solo médico no basta para atender todos los casos. De noche o en horas de madrugada es peor. Médicos que se encuentran durmiendo y los pacientes deben esperan que despierten malhumorados del quinto sueño. El personal médico de emergencia debe estar en vigilia, con una lucidez permanente para no fallar en las consultas y en los diagnósticos. Qué pena, pero al médico que le queda grande descubrir, por ejemplo, una apendicitis o unos cálculos en la vesícula está en nada y no sirve. Es cierto que algunas enfermedades tienen similares sintomatologías, pero para eso están las pruebas de laboratorios, rayos X u otros procedimientos. Muchas vidas se pierden por la desatención y por los malos diagnósticos de los pacientes por parte de médicos en  Urgencias.

Pacientes en Popayán, que son remitidos a Cali para exámenes y procedimientos que pueden hacerse en la ciudad. ¿La razón? Les resulta más rentable a las empresas y los pacientes  deben cubrir los gastos de viaje y de estadía. Con la reciente determinación de la Corte Constitucional esta modalidad se les va a acabar a las EPS, pues  tendrán que costear los traslados a pacientes de bajos recursos, que en la práctica son la mayoría.

Se siente inconformidad de los trabajadores de la salud con respecto a la remuneración económica que reciben. En ello tienen razón. El estudio y esfuerzo laboral no se les valora justamente. Pero deben saber que la culpa no es de los pacientes. En no pocas ocasiones se nota la falta de compromiso del personal de la salud por la carencia de estímulos socioeconómicos.

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