Retos y oportunidades del AMSO


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Retos y oportunidades del Área Metropolitana del Sur Occidente (AMSO)
La creación de un Área Metropolitana (AM) genera un importante abanico de posibilidades para el desarrollo y ordenamiento territorial de una región, en tanto que, permite que se distribuya el trabajo en equipo entre los entes territoriales que la conforman y se multipliquen los resultados, en la medida en que se pueden formular y ejecutar proyectos de gran impacto regional y generar desarrollo en los territorios.
Las AM datan en Colombia desde el año de 1968, estas figuras han sufrido algunas reformas a través del tiempo hasta llegar a Ley 1625 de 2013, la cual las define como “entidades administrativas de derecho público, formadas por un conjunto de dos o más municipios integrados alrededor de un municipio núcleo, vinculados no solo por relaciones de orden físico, económico y social sino también por dinámicas e interrelaciones territoriales, ambientales, demográficas, culturales y tecnológicas (Congreso de la República, 2013, Artículo 1).
En este sentido, las AM se pueden conformar por municipios de un mismo departamento o de departamentos diferentes, lo que debe quedar claro, es que no son entes territoriales, no hacen parte de la estructura administrativa de los municipios que la conforman, no son entidades descentralizadas y disponen de personería jurídica de derecho público, patrimonio propio, autonomía administrativa, régimen y autoridad especial, lo que les permite tener autonomía; no obstante, aunque tienen autonomía como los entes territoriales, no lo son. Esta interdependencia del municipio central con los otros que la conforman, es garantía de una planificación (Plan Integral de Desarrollo Metropolitano y Plan Estratégico Metropolitano de Ordenamiento Territorial) y administración metropolitana que se acompasa con las competencias municipales, en pro de los intereses regionales comunes, lo que desvirtúa el mito de que solo se beneficia el municipio central, bajo esta lógica, se benefician todos.
Hasta aquí todo suena muy bien, puesto que se encuentra dentro de lo que efectivamente se puede realizar; sin embargo, no se deben perder de vista los problemas que han venido experimentando las AM y los diferentes esquemas asociativos en el país, no con el ánimo de cuestionar sus bondades, sino con el propósito de utilizarlos como referente para la toma de decisiones que permita anticiparse y superar dichas dificultades, las cuales, sin que se agoten en su totalidad, se pueden clasificar en tres: políticas, técnicas y operativas.
Políticas, escasa interlocución con autoridades departamentales lo que no permite compartir la visión regional y genera restricciones para el apoyo; desconocimiento de los principios y criterios del desarrollo regional por parte de autoridades departamentales y sectoriales; discontinuidad en la voluntad política de los mandatarios en cada periodo de gobierno; percepción negativa por parte de la sociedad producto de malas experiencias en procesos de contratación y escasa respuesta del gobierno nacional frente a las iniciativas subregionales.
Técnicas, se carece de orientaciones técnicas sobre el funcionamiento de los esquemas asociativos; desarticulación entre objetivos y lineamientos de los planes de desarrollo del orden nacional, departamental y municipal con las apuestas subregionales; escasos ejercicios de planeación de corto, mediano y largo plazo que orienten el rumbo subregional.
Operativas, restringidas fuentes de financiación; carencia de un equipo técnico capacitado y limitaciones logísticas para llevar a cabo actividades de rutina (sede de trabajo, transporte, correspondencia, insumos para el trabajo, etc.).
Quienes vivimos en los territorios somos los que conocemos sobre sus dinámicas, pero de la mano de ello, debemos ser capaces de reconocer que el futuro lo construimos de manera colectiva, cada uno aportando desde lo que sabe hacer. En este momento es donde entra en juego el papel de los actores en la reconfiguración de los territorios. Aquí es donde cobra vida la relación Universidad, Empresa, Estado, Sociedad (UEES).
La relación UEES es necesaria y de trascendental importancia en la sociedad, toda vez que, es la que posibilita que todos los actores cumplan el rol que les corresponde, bajo una lógica de integración y visión regional: la universidad, como la generadora de conocimiento científico, pero capaz de reconocer los saberes ancestrales, el cual surge en la interacción con la sociedad, en el ámbito público y privado; la empresa, como la principal proveedora de productos (bienes y servicios) y financiadora de múltiples iniciativas que inciden en la sociedad; el Estado, como el principal garante de las condiciones y reglas de juego, financiador de proyectos y proveedor de bienes y servicios públicos para la satisfacción de las necesidades de la sociedad y la sociedad, como un actor presente y activo, en continua relación con la Universidad, la Empresa y el Estado.
Con esto, solo quiero decir que la conformación de un AM y del caso específico que nos compete, del Área Metropolitana del Sur Occidente (AMSO), no es el fin último, por el contrario, es apenas el comienzo de un sueño de región y su concreción, a partir de la participación de todos y cada uno de los actores presentes en el territorio. Bajo esta lógica, este 24 de noviembre, el voto debe ser por un sí.
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