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Viernes, 2 de octubre de 2026

Reminiscencias (2)

‘Nuestras-violencias’-1
Reminiscencias (2)
Reminiscencias (2)
Foto: Emaze

Reminiscencias (2), ‘Nuestras violencias’

Decía, en la primera entrega, que Reminiscencias era la descripción de Bogotá de la segunda mitad del siglo XIX; pero que también fungía de “borrador” para entender el siglo XX. Ahora, “nuestras violencias” viene como testimonio veraz de que nos han dicho algunas mentiras; y una de ellas es que, con lo firmado en La Habana, se ponía fin a más de cincuenta años de violencia (1960-2016), dejando en el imaginario que la violencia en Colombia ha sido obra del comunismo; aunque ya en 1950 Calibán escribiera: “La violencia tomó carta de naturaleza, y no se ve cómo ni cuándo pueda ser extirpada”.   

Cordovez Moure configura el contexto previo, en donde la violencia no cesa desde 1819, cuando el oficio principal del nuevo gobierno era “procurar recursos para la guerra”. Y luego hace la cronología de los ochenta años siguientes: “guerra civil 1840”; “la revolución que principió en Popayán en 1860”; “Durante los tres años de guerra que de 1860 a 1862 conmovió al país”; “cuando estalló la revolución de 1876”; “cuando estalló la guerra en el año 1885…”; “estalló en octubre de 1899 una nueva guerra civil, que había de ser la más desoladora y funesta de cuantas ha sufrido el país”. Recordemos que el colofón de ésta fue la pérdida de Panamá.  

El estado de ánimo de José María Cordovez Moure es, 120 años atrás, el mismo que hemos soportado nosotros durante el siglo XX y lo que va del XXI: “Los que hemos nacido y vivido en medio de revoluciones, con la certidumbre de que moriremos en el mismo estado de inquietud (…) que la guerra nada compone, y antes bien, corrompe las sociedades…” Y hace un juicio categórico que el presidente Gustavo Petro ha tenido en cuenta para jugar su capital político a la búsqueda de la «paz total», esto dice Cordovez: “…nos reconocemos impotentes para acometer de lleno el mejoramiento de la agricultura, que es nuestro seguro porvenir; pero nos lanzamos a la guerra civil con pasmosa imprevisión”.

Como historiador y pensador, Cordovez conocía las causas y motivaciones de la violencia en Colombia, que son las mismas que hasta hoy han prevalecido; o sea, intereses creados, de mercaderes que han hecho de la guerra su macabra industria: “…no hay razón para escandalizarse con las numerosas revoluciones que nos han sumido en la sima sin salida donde yacemos, desde el momento en que ellas se hallan elevadas a la categoría de negocio productivo para los corifeos, a costa de los hombres pacíficos y trabajadores”.

Todo indica que Petro sí tiene claro el cómo salir de la “sin salida”, para que la violencia deje de ser nuestra cotidianidad. Dio muestra de ello cuando anunció que en adelante soldados bachilleres no estuvieran en el frente de guerra. Cordovez lo avizoró al hallar lo que podría definirse como la síntesis dialéctica: “El día en que se establezca la costumbre de que la pelea se dirima entre los inmediatamente interesados y de que el inicuo reclutamiento no recaiga sobre los infelices labriegos, sino entre los caballeros, se acabarán las revoluciones entre nosotros…”

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Otras publicaciones de este autor en:

Donaldo Mendoza

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