Recordando a Víctor Mosquera Cháux, uno de los más excelsos políticos caucanos

Por Luis Alberto Barrera
Especial para Proclama del Cauca

Se cumple este 10 de Noviembre 20 años del fallecimiento de Víctor Mosquera Cháux y quien fuera uno de los más excelsos políticos caucanos, Presidente interino de Colombia.
Nacido en Popayán, el 1° de octubre de 1919, dejó este mundo en Bogotá el 10 de noviembre de 1997 y desde entonces en todos los mentideros políticos y tertulias evocar sus luchas, discursos y accionar político de servicio al cauca y Colombia, siguen siendo un referente.
Siempre será recordado como el “Gran jefe político magistral”, destacándose que “su arma secreta era la persuasión”.

La vida y obra de Víctor Mosquera Cháux se explica en una palabra: amor por su terruño y las ideas liberales. Ese grandioso amor por su Patria donde cupo todo, por supuesto su familia, y hasta sus propios huesos, que trató sin mayores consideraciones. Sus coterráneos y copartidarios, amigos y adversarios incluso, lo recuerdan con profunda gratitud.
Este hijo ilustre de Popayán, nacido en el seno de una familia liberal, casado con Cecilia Paz y padre de cinco hijos, fue uno de los principales y más respetados líderes liberales del Cauca.
Fue uno de los cofundadores del diario El Liberal de Popayán. En este medio se destacó en calidad de director y como escritor crítico y serio. Por su labor recibió la tarjeta de periodista, siempre defendiendo las ideas de la colectividad roja y la caucanidad.
Obtuvo el título de abogado en la Universidad del Cauca e inició su carrera política, al interior del Partido Liberal Colombiano como co-director departamental en 1936, concejal de Popayán en 1941 y diputado departamental.
Desde 1947 fue Representante a la Cámara por el Cauca y en 1949 estuvo presente en la sesión durante la que fue herido el representante Gustavo Jiménez; trató de auxiliarlo pero el congresista falleció.
El Congreso fue cerrado ese año; Mosquera se convirtió en fiel seguidor del ex Presidente Alberto Lleras Camargo y durante el segundo gobierno de éste ejerció como Gobernador del Cauca (1959-1960) y Ministro de Justicia (1960).

En 1958 fue elegido Senador de la República y tras ser reelecto en 1962 asumió como Presidente de la corporación, siendo el encargado de posesionar al Presidente Guillermo León Valencia; en varias ocasiones reeditó su mandato parlamentario y ocupa los cargos de Embajador ante las Naciones Unidas (1967) y el Reino Unido (1970).
Desde 1961 fue elegido en varias ocasiones como miembro de la Dirección Nacional Liberal, convirtiéndose en garante de objetividad y ecuanimidad entre las diferentes facciones del Partido. En 1972 rechaza el Ministerio de Gobierno que le ofrece el Presidente Misael Pastrana.
En 1980 sus colegas del Senado lo eligen como Designado Presidencial y entre el 3 y el 11 de febrero de 1981 le correspondió ejercer la Presidencia de la República, durante un viaje al exterior del titular Julio César Turbay. Volvería a ocupar la Designatura en 1986.
Durante los gobiernos de Virgilio Barco y César Gaviria ocupó su último cargo público, como Embajador en Estados Unidos entre 1987 y 1991.
A los 21 años Víctor Mosquera Chaux pronunció su primer discurso político en plaza pública y a los 62 ocupó el cargo más importante: la Presidencia de la República.
Mosquera recorrió el territorio caucano a pie, a caballo, en carro y hasta en potrillo. Era su tierra y a la que le dedicó su vida. Por eso, para los políticos de la región ha sido el jefe natural, único y máximo incomparable del liberalismo caucano.
Hoy dos décadas después de su fallecimiento a Víctor Mosquera Chaux, con sus actos se le sigue recordando como un maestro del difícil arte y oficio de la política en su mejor expresión.

Le enseñó a un gran número de liberales ,la lealtad a los principios e ideales de su partido sin caer en el odioso sectarismo inculcando el valor del diálogo y la conciliación, como el mecanismo adecuado de resolver las diferencias, por extremas que ellas fueran.
El funcionario estricto cumplidor de su deber, visto desde fuera, que era Víctor Mosquera no perdía el humor en horas de esparcimiento. El más fino rasgo de su personalidad era la alegría que comunicaba a sus interlocutores en medio de los suyos o del amplio círculo de amigos que le profesaban gran afecto. Ostentaba, a la par con una afición heredada por la medicina, un escepticismo simpático que le permitía sonreír ante las debilidades ajenas y aun ante las propias.
Diversos infortunios lo asediaron en sus últimos años. Fue víctima de atentados contra su vida que no lo alcanzaron, pero que lo obligaron a residir fuera de su patria chica. Sufrió, como si fuera en carne propia, el secuestro de su hermano y vio invadidas por los alzados en armas sus propiedades y las de su mujer. Aceptó estos agravios de la vida con el mismo donaire con que, en otras épocas, había recibido todos los honores que dispensa la Patria, hasta la propia Primera Magistratura, que desempeñó transitoriamente.
Durante su larga trayectoria como político, el ex presidente Víctor Mosquera Chaux se distinguió por la reciedumbre de su carácter y la firmeza de sus convicciones ideológicas siendo digno representante de la política nacional.
Al repasar la historia del Cauca y de Colombia, la clase política y todos sus coterráneos sin aspavientos de ninguna clase tienen un gratísimo recuerdo y que mejor que evocar que con su pensamiento y estilo de hacer la política dejó huellas imborrables que aún gravitan en las mentes de quienes tuvieron la oportunidad de conocerle.

A su querida familia nuestra renovada expresión de afecto y eterna solidaridad porque tuvieron un esposo, padre y abuelo que se distinguió por su pulcritud, su servicio desinteresado a la patria y por su reciedumbre de carácter que lo hacía un hombre de principios firmes y decididos.
El rasgo saliente de su personalidad era el carácter, y si algo se ha desmonetizado en los últimos años, ha sido precisamente el temple humano, la firmeza en los rumbos de la conducta, cualesquiera que sean las consecuencias, por no apartarse de lo que íntimamente se cree que era el proceder correcto.
A los 20 años de su eterna partida hacia la patria celestial a Víctor Mosquera Cháux hay que evocarlo como el caucano que siempre manejó con mucha dignidad su vida íntima y su carrera pública, con una hoja de vida limpia y transparente, al cual hay que recordar por una cualidad: la lealtad.