¿A QUIÉN HAY QUE MATAR?
Reinel Gutierrez
Se murió Tirofijo y ¡qué pasó en Colombia!. Falleció Jacobo Arenas y lo mismo. Mataron al cura peligroso Camilo Torres y fueron dados de baja Raul Reyes y el Mono Jojoy y los problemas siguen.
Se desmovilizó el M-19 y la paz no llegó. Carlos Pizarro murió de un tiro y la guerra siguió. Entregaron las armas y se reinsertaron los miembros del EPL y el Quintin Lame y todo sigue igual. Tambien murieron Pablo Escobar y muchos jefes mas del cartel de la droga y no ha pasado nada.
Si la muerte es un solución, entonces ¿a quién hay que matar para que llegue la paz?. El gobierno sigue pregonando que ya se le metió a la madriguera de los bandidos, pero eso es solo una exclamación.
Lo que tambien tienen que hacer los gobernantes es introducirse en la cueva del desempleo y acabar con él, exterminar esa bestia salvaje de la corrupción, la deficiencia en saluld y educación, porque a la par que se combate el delito, hay que dar alternativas de solución. Las ciudades ya no resisten mas amontonamiento de gentes desplazadas que no tienen nada que hacer por lo tanto se arman, forman pandillas, chocan entre sí, se drogan y se prostituyen.
Un ciudadano bien educado, capacitado, y con oportunidad de trabajar y servir a la sociedad no tiene porque desviarse en actos terroristas o delincuenciales. Que el trabajo dignifica se ha dicho desde hace mucho tiempo, pero lo que no hace digno al ser humano es que no tenga la oportunidad de mostrar su talento, inteligencia y capacidades en bien de la familia y la patria.
Colombia tiene tanta violencia que ya sus habitantes de acostumbraron a los «muertos de cada día» y de ese caos debe salir con acciones prácticas, diferentes a seguir aplicando una consigna que dice «amaos los unos a los otros», pero que resulta imposible de practicar. Mataron a Jesucristo y la cosa sigue igual.
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