¿Qué tanto presenta excusas?


Foto: El Guardían CR
¿Qué tanto presenta excusas?

En nuestro diario accionar es común denominador escudarnos ante una actitud negligente.
El diccionario define “excusa”, como un motivo o pretexto que se invoca para eludir una obligación o disculpar una omisión.
Las excusas no son modernas. Hay un refrán que dice: “desde que se hicieron las excusas, el ratón no comía queso”.
Por lo general, una excusa es un pretexto falso para dejar de hacer lo que se nos había asignado.
Debemos siempre decir la verdad, así se nos caiga el mundo encima
En nuestro Manual de Vida, la Biblia, tenemos un ejemplo claro de Gedeón, quien se excusó debido a su condición para no ir a combatir contra los madianitas.
A muchos, Dios nos está llamando a servir y siempre buscamos excusas para no acudir a su llamado. Es necesario eliminar el término “excusas”.
Las excusas no son sabidurías; son engaños, muchas veces rebelión. Además, implican dejar de hacer lo que se debe hacer con responsabilidad.
El síndrome de las excusas impide que avancemos en el propósito de Dios, hacer su voluntad y predicar el evangelio.
La mentalidad cerrada de las excusas no nos permite avanzar, ya que siempre esperamos que otros den la respuesta y solución, sin asumir nuestras propias responsabilidades.
Dios nos ha dado capacidad, talentos e inteligencia, y no debemos poner barreras que impidan nuestro avance en las tareas asignadas.
Debemos ser pensadores de soluciones, no talones de Aquiles. Es esencial siempre tener la disposición de buscar respuestas.
Debemos erradicar el conformismo y la mediocridad, y no escudarnos culpando a los demás: “es culpa del gobierno”, “es culpa de…”. No, el conformismo y las excusas frenan el cambio. Necesitamos una metanoia que nos lleve a una nueva mentalidad, a un nuevo renacer. En Jesús somos nuevas criaturas, porque ya se ha erradicado el síndrome de las excusas.
Finalmente, ¿Qué tanto presentas excusas?
En tus manos está la metanoia. Si tú la quieres, puedes llevarla a tu praxis, porque todo lo podemos en Cristo que nos fortalece y, en Él, somos nuevas criaturas y más que vencedores. Es tu decisión. Bendiciones.
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