¿Qué puesto ocupa Dios en tu vida?

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Los avatares de la vida hacen que se coloque a Dios en un segundo plano. Sin embargo, hoy más que nunca, necesitamos poner a Dios en primer lugar y abrir nuestros corazones porque su presencia es vital. Cuando le otorgamos la prioridad, Él se encarga de nuestras preocupaciones.
Que lo primero que hagamos, incluso antes de que aparezca la aurora, sea comunicarnos con Él y disponer nuestro espíritu. Que nuestros primeros pensamientos busquen a Dios, pues lo demás vendrá por añadidura; Él se encarga de darnos fortaleza necesaria para empezar cada día con el pie derecho.
Vivir con propósito es una necesidad espiritual. El mismo Jesús buscó ese propósito en oración. Buscar a Dios es reconocer que lo necesitamos; nuestra confianza debe estar depositada en el autor y consumador de todo.
Al hacerlo, los cambios en nuestra vida serán notorios: seremos nuevas personas más calmadas y confiadas, con la certeza de que Dios camina a nuestro lado y nunca nos desamparará. Poner a Dios primero es llevar una vida ordenada; el caos comienza a alinearse bajo su voluntad. Si lo pones en primer lugar, Él fortalecerá tu corazón porque Él tiene el control absoluto.
Conversar con Dios nos sostiene, su voz se vuelve cercana y aprendemos a escucharlo. Cuando nos levantamos y le decimos: “Tú vas primero, Tú guía mis pasos, Tú tiene el control” la jornada diaria se transforma.
Esta debe ser una decisión radical para que Dios empiece a formar nuestro carácter y el fruto sea de buena cosecha. Es necesario plantar para poder recoger y es en la oración como lo podemos lograr. La Biblia nos dice que todo lo que el hombre sembraré eso también segará. Muchos anhelan paz y bendiciones, pero sus corazones están lejos de Dios.
Las oraciones que hacemos siempre tendrán respuesta, pero debemos confiar que es en el tiempo de Dios. La comunión diaria con el Creador nos reconforta, nos alimenta, nos muestra el norte y nos lleva a puerto seguro.
Hoy te pregunto: ¿Qué puesto ocupa Dios en tu vida?
Bendiciones.
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