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Domingo, 18 de octubre de 2026

¿Qué podemos esperar de la reunión Petro-Trump?

La democracia en la región y en el mundo está en riesgo, no solo por el aumento de regímenes autoritarios,...

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¿Qué podemos esperar de la reunión Petro-Trump?
Imagen: https://x.com/i/grok
¿Qué podemos esperar de la reunión Petro-Trump?
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FERNANDO ALEXIS JIMÉNEZ

La democracia en la región y en el mundo está en riesgo, no solo por el aumento de regímenes autoritarios, sino porque históricamente quienes la han respaldado ya no lo hacen, por ejemplo, Estados Unidos. (Diana Guzmán Rodríguez, directora de DeJusticia Colombia)

No bastó con la trifulca de dos vecinos en la fonda principal de Potrerillo, comprensión rural de Palmira, para que se zanjaran las opiniones encontradas sobre los resultados que arrojará la reunión de Gustavo Petro con Donald Trump.

Fue el Lunes de Reyes, festivo. Rodaron las botellas de cerveza vacías, una mesa quedó chueca, los parroquianos se reventaron las ñatas pero y, minutos después, llegaron sus esposas y san-se-acabó. Se fueron regañados para sus casas. Con el rabo entre las patas y el hocico partido, como el perro del Chavo del 8.

Bravucones en la calle, pero mansitos cuando llega la patrona.

Como ellos, infinidad de colombianos se han enzarzado en discusiones sobre los avances o retrocesos de ese encuentro entre el Jaguar criollo y el Águila del norte.

Personalmente, no creería que se logren muchos avances. Pocos, insisto.

¿La razón?

El mandatario norteamericano está interesado en los recursos naturales, las tierras raras y los recursos minero energéticos. No es nuevo. Lo hizo con Afganistán, en el 2001; con Irak, en el 2003 y con Libia, en el 2011. Intervino en el gobierno de Venezuela y tiene la mirada puesta en Groenlandia. Y en ciernes, la presencia norteamericana en Irán, aprovechando el caos que ayudaron a promover.

En ese horizonte, no es mucho lo que se puede esperar.

Un mal precedente

La incursión en Caracas, el pasado 3 de enero, es un mal precedente. Aunque muchos han procurado deslegitimar el proceso electoral que reeligió a Nicolás Maduro en julio de 2024, la salida a la situación interna de ese país no era el secuestro de su mandatario ni de la esposa, Cilia Flores. Pudo ser otra, como la presión internacional.

En este orden de ideas, no creo que haya mucho que esperar, salvo que Trump quiera imponer la agudización de la lucha contra las drogas, el restablecimiento de bases militares y mejores condiciones para la presencia de multinacionales en Colombia.,

Pero volvamos al tema venezolano, las pretensiones de Trump y lo que significa para la geopolítica mundial.

De entrada, se violentó la Carta de Naciones Unidas. Bajo los postulados de la Carta, el propósito de la humanidad para salir de conflictos y situaciones difíciles privilegia los medios pacíficos y, también, en casos extremos, genera condiciones bajo las cuales el uso de la violencia es legítimo, si existe conflicto armado o si existe una aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU.

En Venezuela lo que se produjo fue una intervención descarada, violatoria del Derecho Internacional Humanitario.

Atropellaron su soberanía nacional. No les importó la gente. Nada.

Como advierte la politóloga y directora de DejusticiaColombia, Diana Guzmán Rodríguez, “Trump busca instalar un orden global completamente distinto”.

Una política intervencionista

Trump asumió, autoritariamente, la decisión unilateral de metérsele al rancho a los venezolanos sin tomar en cuenta ninguna instancia multilateral. El vecino país no estaba enfrentando un contexto de conflicto armado ni amenazaba a los norteamericanos, luego la intervención no fue en legítima defensa.

Por el contrario, con fanfarronería ante los medios internacional, anunció que no descartaba la intervención político-militar en México, Cuba y Colombia.

Permítame ser escéptico. Hoy es Venezuela, pero luego puede ser cualquier país. Quienes más tienen posibilidades de ponerles límites a EE. UU. son justamente instancias multilaterales, como el Consejo de Seguridad, que está creado para garantizar la prevalencia de los tratados, pero sobre todo de la Carta de Naciones Unidas. Sin embargo, en las actuales circunstancias, no se les ve mucho interés en hacerlo. La Corte Penal Internacional tampoco se ha pronunciado.

Con Petro pensaría que el interés es enfatizar en los intereses norteamericanos en suelo colombiano. Nada más.

¿Dejará preso a Petro en su territorio? Imprevisible, porque la invitación tiene un tinte de diplomacia internacional. Sin embargo, Colombia tendrá pocas posibilidades. Disminuir la presión en nuestro territorio está mediado no por el gana-gana sino por el CVY, es decir, Cómo-voy-yo. Trump es experto en esta estrategia.

Por ahora, no podemos especular. Ni tampoco, tener altas expectativas. Recordar lo que solía repetir el filósofo de Vijes en el atrio de la iglesia: “Quien se preña de ilusiones, termina pariendo desengaños”.


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Redacción Proclama del Pacífico

Periodismo verificado desde Santander de Quilichao, Cauca.

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