Así lo afirmó el presidente Juan Manuel Santos durante el III Congreso Internacional de Libre Competencia Económica, realizado en Barranquilla, Atlántico.
Santos aseguró: “Queremos crecer a tasas alta pero con inclusión social, cerrando las brechas”. Y sostuvo que por lo anterior, la libre competencia es buena, sana y necesaria para la economía. Hay argumentos conceptuales y evidencia empírica que demuestran que promover la competencia entre empresas dinamiza el desarrollo económico de los países en desarrollo”, señaló.
Dijo también que la equidad no consiste en que todos lleguen juntos a la meta sino en que todos salgan del mismo lugar, porque “protegiendo la competencia, la rivalidad empresarial, estamos garantizando que la ´cancha esté nivelada’ y el punto de partida sea igual para todos”.
Así mismo, indicó que cuando existe competencia en un mercado, los empresarios se ven obligados a no excederse con los precios, a mejorar la calidad de los bienes, a prestar un mejor servicio y a innovar.
Libre competencia como factor de equidad

Igualmente, el jefe de Estado que la libre competencia determina que los precios pagados por los consumidores, y en especial por los más pobres, lleguen al punto más bajo posible, con lo que los ingresos de los sectores menos favorecidos rinden y por consiguiente mejora su calidad de vida.
Subrayó que si existe un factor generador de pobreza, es la inflación, “son los altos precios, de los alimentos, por ejemplo, y por eso el Estado debe asegurarse de que se suministren a los menores precios posibles”.
Cuando hay libre competencia en productos primordiales como la leche, el pollo, la carne, las verduras y los granos, éstos no cuestan tanto, y así los padres de familia pueden ofrecerles a sus hijos útiles escolares, más facilidades para acceder a la tecnología y al conocimiento, que es “otro de los pilares para superar la pobreza”.
Por último dijo que “la economía tiene que estar al servicio de todos, y esa es la esencia de la libre competencia”.
