Promesas sin ejecución para medios comunitarios

Por: Bladimir Vidal
Durante el actual gobierno, los medios comunitarios, alternativos y digitales han ocupado un lugar recurrente en la agenda pública. Encuentros nacionales en Medellín, Cali, Pasto, Cartagena y espacios regionales en distintos territorios y nuevas jornadas como la que hoy, 16 de abril, se realiza en el SENA de Cali, evidencian una estrategia sostenida de diálogo entre el Estado y los comunicadores de provincia.
El presidente Gustavo Petro ha participado en varios de estos escenarios. En ellos ha insistido en la necesidad de democratizar la información, descentralizar la pauta oficial y reconocer el papel de los medios territoriales. Uno de los anuncios más relevantes fue el compromiso de destinar hasta el 33,33% de la pauta estatal a medios comunitarios y alternativos.
Ese anuncio marcó expectativas en un sector históricamente relegado. En regiones como el Cauca, el Valle del Cauca, Nariño y el Chocó, donde los medios cumplen funciones informativas en contextos de conflicto y baja presencia institucional, la promesa representaba una oportunidad concreta de sostenibilidad.
Sin embargo, a la fecha, ese compromiso no se ha materializado en una política operativa verificable. Los encuentros han continuado, las convocatorias se han anunciado y las capacitaciones se han multiplicado, pero la ejecución efectiva de recursos hacia los medios de base sigue sin consolidarse.
El diagnóstico institucional es conocido. Más de la mitad de los medios comunitarios operan en condiciones de informalidad y la mayoría no logra cubrir sus costos básicos. La discusión sobre política pública avanza en documentos y mesas técnicas, pero no se traduce en contratos, asignaciones o esquemas claros de acceso a la pauta estatal.
En el SENA de Cali, este 16 de abril, el panorama se repite. Se anuncian procesos de formación, acompañamiento institucional y fortalecimiento de capacidades. Son acciones necesarias. El sector requiere profesionalización, acceso a herramientas digitales y actualización en modelos de negocio. Sin embargo, la demanda principal de los medios sigue siendo otra: condiciones reales para operar y sostenerse.
El debate no es menor. La pauta oficial constituye una de las principales fuentes de financiación para los medios en Colombia. Su distribución define qué voces tienen capacidad de informar y cuáles quedan al margen.
En ese contexto, el incumplimiento de un anuncio de esta magnitud afecta la credibilidad de la política pública en construcción.
A tres meses de concluir el mandato, el balance deja una tensión evidente. Existe una narrativa de reconocimiento hacia los medios comunitarios, respaldada por encuentros y diagnósticos. Pero persiste una brecha entre el discurso y la ejecución.
Los periodistas de provincia no reclaman únicamente espacios de participación. Exigen reglas claras, acceso equitativo a recursos y garantías para ejercer su labor. La caracterización del sector y la formulación de políticas públicas son pasos necesarios. La implementación concreta es el punto pendiente.
El país observa un proceso que abrió expectativas y aún no logra traducirlas en resultados tangibles. El tiempo restante de gobierno definirá si la política de medios comunitarios se consolida como una transformación estructural o queda como una promesa sin ejecución.



