Proceso de paz en dificultades


Desde el inicio de los diálogos en la Habana se convino entre las partes, negociar en medio del conflicto, que no habría cese al fuego y que sólo se suspenderían las hostilidades cuando hubiera acuerdo definitivo. Bajo esos presupuestos ha venido avanzando el proceso; con altibajos, con dificultades, con tropiezos como es natural en este tipo de negociaciones. Algo similar ha sucedido en anteriores procesos de paz, como bien se puede constatar en el libro. “De la Uribe a Tlaxcala. Procesos de paz”, de Mauricio García Durán.
El secuestro del general Rubén Darío Alzate Mora, comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta Titán, con operaciones en Chocó, es un acto reprochable y lamentable que desdice de una verdadera voluntad de reconciliación de las Farc, al igual que recientes asesinatos de indígenas y secuestros de soldados. El anuncio del presidente Santos sobre la suspensión de los diálogos no significa la ruptura definitiva del proceso; seguramente vendrá un periodo de evaluación del proceso, de análisis de sus límites y alcances, que ojalá condujera a las partes al cese bilateral de hostilidades; una tregua prolongada que posibilite muestras confiables de que todo iría por buen camino.
El presidente Santos ha sido enfático al cuestionar las razones por las cuales el general Alzate estaba de civil saltándose los protocolos de seguridad en zona roja, al tiempo que llamó la atención al ministro de Defensa y a los comandos del Ejército y las Fuerzas Militares. El presidente tiene razón. Es innegable la falta de prudencia del general, acto que nos recuerda las circunstancias que facilitaron el secuestro de Ingrid Betancourt.
El país espera que el general Alzate sea liberado en el menor tiempo posible, al igual que sus acompañantes, un cabo primero y una abogada. Circunstancias demasiado difíciles afronta el proceso de paz, sin embargo el país quiere la paz y la comunidad internacional cada día respalda más el proceso. La guerrilla debe reconsiderar sus actitudes que a todas luces deslegitiman el proceso y aminora las esperanzas de una población en la que muchas generaciones no han contado con un solo día de convivencia civilizada por culpa de esta prolongada guerra.
Los deseos de paz de los colombianos no podrán cristalizarse mientras los violentos no estén dispuestos a alcanzarla. En caso de que se hable de un cese al fuego, hay que dar muestras de no atacar, no asesinar, no secuestrar, no más violaciones a los derechos humanos y al Derecho Internacional Humanitario y no cometer más actos terroristas.
La historia reconoce, entre otros casos, el éxito del proceso de paz entre el Gobierno de Virgilio Barco y el M-19. Es cierto que no fue fácil pero salió adelante a pesar de las dificultades. El actual proceso de paz, es evidente, requiere una nueva dinámica.
Coletillas: 1) Dentro de los ingredientes que tiene el modelo económico neoliberal está la ola de privatizaciones que contribuyen a la reducción del tamaño del Estado. El Estado se desentiende de sus obligaciones con respecto a la población y delega esta función a los particulares. El Neoliberalismo no sólo es injusto sino perverso; sin embargo frente a la contradicción público-privado, es menester reflexionar si es necesario o no discutir en manos de quienes están las empresas y entidades y concentrarse más bien en analizar el impacto que suscitan en la sociedad. Se espera que no obstante el lucro que es inevitable en el sistema capitalista, cumplan con una verdadera función social que pueda medirse en buena calidad de servicios y en precios justos. Seguir discutiendo sobre lo público-privado solamente en términos de en manos de quien estén, no es pertinente. Pasa lo mismo que con las políticas públicas, que éstas no sólo se pueden circunscribir al Estado, sino que también pueden ser diseñadas, implementadas, aplicadas y evaluadas por los particulares. 2) La Administración Municipal de Popayán ha anunciado la instalación de cámaras como mecanismo de contribuir a la seguridad. Ojalá se acuerde del sector de los barrios de Pomona, en especial el ubicado en la Avenida que aún sigue sin terminar, como lo es el caso del Barrio Portales del Rio. 3) Por todos los rincones del municipio de Popayán se escuchan quejas por la falta de civismo de sus habitantes. La carencia de interés de construcción de ciudadanía ha sido uno de los lunares de las administraciones municipales. Es el colmo que una ciudad como la nuestra que históricamente haya ganado fama de culta, se encuentre en condiciones lamentables en cultura ciudadana. Sobre esto hemos aportado algunas ideas pero no han tenido eco. Hay que insistir en ello. La falta de solidaridad, el irrespeto al otro, la intolerancia en todas sus formas, la falta de compromiso colectivo con la ciudad son motivo de preocupación pero se hace muy poco.



