Problemas citadinos (1) …
CARLOS E. CAÑAR SARRIA
Al nuevo alcalde de Popayán, Francisco Fuentes, le corresponderá atender una serie de problemáticas que de alguna o de múltiples maneras tienen que ver con el bienestar o malestar de los habitantes y ciudadanos. Comenzar por problemas como el desempleo, que es objeto de mucha preocupación y que además fue tema de la pasada campaña electoral. Para el bienestar de la gente es imprescindible materializar el derecho esencial al trabajo. Al respecto, Montesquieu considera: “Un hombre no es pobre porque no posea nada sino por estar sin trabajo (…). El artesano que deja en herencia a sus hijos su habilidad en el oficio les deja una fortuna multiplicada en la proporción del número de hijos. No sucede igual con quien siendo dueño de diez acres de tierra, de los cuales podía vivir, los divide a su muerte entre sus hijos”. Las denominadas causas objetivas de la violencia en cierta medida están relacionadas con la carencia de empleo.
Preocupa el problema de la inseguridad. La ciudad es la casa del hombre y si no se está seguro en la casa no se puede estar seguro en ninguna parte. Una ciudad segura es una ciudad feliz. La angustia, la desconfianza, la zozobra son comportamientos que deben desterrarse de la vida citadina. Son las administraciones locales las que deben garantizar el bienestar físico y mental de quienes dicen representar. Para eso se eligieron y no se trata simplemente de ganar las elecciones. Una ciudad al garete se caracteriza por los altos índices de delincuencia y criminalidad.
Preocupa el problema de la falta de cultura ciudadana. Insistimos en que hay habitantes pero no ciudadanos. Habitar la ciudad es muy diferente a comprometerse con ella. El ciudadano se mide en el grado de pertenencia con la ciudad. Mantenerla organizada, solidaria, limpia, bien presentada no es sólo compromiso de los gobernantes sino también de los habitantes y ciudadanos. Si no hay ciudadanos hay que formarlos en todos los escenarios de la vida cotidiana: en la familia, en el vecindario, en la escuela, en la universidad, en el trabajo, etc. La carencia de cultura ciudadana se ve por todas partes. Llama mucho la atención, por ejemplo, la falta de compromiso con la ciudad de parte de quienes en actitud mezquina y no ética, compran vehículos nuevos y matriculan sus carros en municipios vecinos para ahorrarse unos pesos, al tiempo que utilizan y desgastan la malla vial de la ciudad donde permanentemente residen.
Preocupan las obras lentas e inconclusas. Es cierto que para arreglar calles, construir o acondicionar vías es necesario e inevitable incomodarse, pero las obras deben realizarse en tiempo y circunstancias en que menos traumas e incomodidades generen a los ciudadanos. Se inician obras, se detienen, se reinician y la lentitud desespera. La administración municipal del médico Navia, por lo visto, atendió algunas recomendaciones o inquietudes sobre la vía Pomona, pero hay desespero de parte de moradores de los sectores aledaños a la importante construcción, precisamente por las múltiples incomodidades. Se espera que el próximo gobierno concrete la obra con la debida calidad y en el menor tiempo posible.
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