Primer tropezón del tigre

Imagen por: https://chatgpt.com/

“La política es dinámica” suelen decir los comentaristas políticos y los jubilados en las bancas de los parques, y este 20 de julio se confirmó esta expresión, pues el primer rugido del tigre como para de entrada demostrar que es el macho alfa de la manada y marcarse como dueño absoluto del territorio, fue ahogado por la hábil maniobra del expresidente Uribe y del Pacto Histórico al unirse para ganar la presidencia del Senado.
Efectivamente, el líder fundador del primer partido en declararse de gobierno, fue menospreciado junto a sus 17 senadores del Centro Democrático, por el presidente electo Abelardo De La Espriella, quien rompiendo con la tradición de asignarle durante el primer año de la legislatura la presidencia del Senado al partido de gobierno con la mayor bancada, se decidió por apoyar al senador Alfredo De Luque, su amigo y compañero de parrandas vallenatas, del minoritario partido de la U, quien además había colaborado con el presidente Petro y apoyado el proceso de paz con las Farc adelantado en el gobierno de Santos.
El Pacto Histórico que antes de la primera vuelta presidencial se equivocó al creer que la candidata a derrotar era Paloma Valencia -y por esta razón se marginó de los debates públicos y entrevistas en los medios de comunicación, e indirectamente ayudó a crecer a Abelardo de la Espriella (ADLE)-, comprendió que era mejor frenar los ambiciosos ímpetus trumpistas, mileistas y bukelianos del presidente electo en su afán de monopolizar el poder, la orientación de la derecha y fundar su propio partido desbancando al Centro Democrático, y que además ofreció destripar a la oposición y extraditar al presidente Petro.
Como muestras de su habilidad para negociar en la política y demostrar que todavía tiene fuerzas, el expresidente Uribe (perro viejo late echado) convenció al acorralado Pacto Histórico de ofrecerle las garantías a las que en el Senado tiene derecho la oposición.
Así con los votos de los 17 senadores del Centro Democrático, 13 de senadores “díscolos” de otros partidos, más 26 senadores del Pacto Histórico, decidieron apoyar a la Presidencia del Senado al candidato del partido del hasta hace pocos meses acérrimo enemigo del gobierno de Petro y del senador Iván Cepeda.
Así, con 56 votos, Honorio Enriquez se convirtió en el “palo” de la jornada inaugural del parlamento colombiano constituyéndose en el primer revés que de entrada enfrenta el nuevo gobierno para tratar de imponer su agenda legislativa en un año decisivo como el primero de la legislatura que se estrenó el 20 de julio.
La presidencia del Senado y Cámara son claves no sólo para la conformación de las diferentes comisiones que sobre distintos temas arman para estudiar, discutir y aprobar proyectos de ley. También para citar a sesiones y priorizar o retardar la programación de los proyectos presentados por el gobierno o los senadores para estudiar, tramitar y someter a votación en las distintas comisiones y en las reuniones plenarias.
La gran mayoría de reformas presentadas por el saliente presidente Petro sufrieron las consecuencias de no contar con mayorías para su exitoso trámite y fueron engavetadas o rechazadas.
Duro golpe para el “sobrador” ministro del Interior Rodrigo Lara Restrepo y para el presidente electo ADLE, quien ha tratado de minimizar el revés, asegurando que en el primer año tramitaran pocos proyectos en el Congreso, aunque comprendieron que les será difícil imponer sus políticas y de la noche a la mañana asustar con rugidos de tigre y sacar a sombrerazos al expresidente Uribe y sus “abejitas” para convertirse en líderes absolutos de la ultraderecha colombiana y asustar con el destripamiento de la oposición y la extradición del presidente Petro, quien desde el 8 de agosto será líder del Pacto Histórico.
Otras publicaciones de Felipe Solarte Nates en Proclama del Pacífico:




