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Jueves, 1 de octubre de 2026

Popayán, un cuello de botella

Mototaxismo en Popayán
Diógenes Díaz Carabalí
Diógenes Díaz Carabalí

Popayán, ciudad que se ensancha, que crece; cuenta con serios problemas de movilidad; vertiginosa se extiende hacia el Norte, hacia el Occidente, y en menor medida hacia el Sur. Hacía el Oriente los cerros tutelares impiden por ahora su extensión, en enhorabuena porque allí están ubicadas importantes reservas ecológicas, brotan de por allí fuentes de agua; senderos maravillosos permiten el contacto con la naturaleza, la práctica del montañismo y el ciclismo recreativo; por los costos que significa construir vías y edificaciones en esas agrestes laderas, pero ya llegará su hora.

Una ciudad tan pequeña, apenas con doscientos mil habitantes, sufre trancones terribles, equiparables a las grandes ciudades como Bogotá, situación que las miopes administraciones han querido solucionar aplicando los famosos Pico y Placa, algo ridículo para cualquier natural o visitante en la Popayán que conserva su característica de pueblo grande.

El problema es que no cuenta con vías arteriales, tampoco se construyen ni se planean. La única vía de sur a norte es la Panamericana con dos carriles, proyectada a cuatro pero suspendidos en varios sectores por particulares o por entidades públicas como la Policía Nacional o la fiscalía. A pesar de las normas restrictivas de circulación no cabe un vehículo más, todo el tráfico resultante de las nuevas urbanizaciones, condominios, conjuntos cerrados, barrios populares es arrojado inmisericorde a la Panamericana. Es tan pobre la planeación, que incluso las vías de desemboque son construidas para doble sentido, estrechas, sin perspectiva de futuro. Las autoridades las aprueban, y aprueban planes de vivienda sin tener en cuenta cómo se van a movilizar los nuevos habitantes de los diversos sectores de la pequeña urbe que crece en total anarquía.

Lo triste y alarmante de esta situación, es que ninguno de los candidatos que participaron en el debate electoral anterior planteó algo al respecto. Y, porque, por falta de previsión, las autoridades de planeación y las curadurías dan licencias sin tener en cuenta las prospectivas de cómo la ciudad, en forma acelerada, se ensanchará. Permiten que las calles nuevas sean estrechas y desemboquen a la misma artería principal. Esta es una ciudad que hacia donde crece tampoco cuenta con sitios comunes, carece de parques, de áreas de descanso, de pulmones, de reservas boscosas. En ello tampoco las autoridades locales se han fijado. Menos cuenta con sitios de diversión para albergar jóvenes y niños, carece de lugares para la práctica deportiva, es decir, la ciudad crece congestionada, sin sentido humano, por tal los jóvenes, por sus actividades, son corridos de todas partes.

Ojalá la nueva administración, el alcalde Gómez Castro, tenga una visión de conjunto para construir una ciudad humana, una ciudad para la vida normal del ciudadano a través de facilitarle su movilidad, su vida, que proteja su integridad, su ecología, su bienestar, porque en este tipo de ciudad que estamos construyendo es imposible, tendríamos que estar restringiendo la movilidad, la recreación, los negocios; en resumen, la actividad normal de cualquier habitante de una ciudad que crece incontenible. Dios me oiga por Popayán, porque a los dirigentes no se les cruza por la cabeza una ciudad para las próximas generaciones.

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