POPAYÁN, BIENESTAR Y MERENDÉ


Loco-mbiano

Popayán recibió por dos días en la Universidad del Cauca a los delegados del Área de Cultura de Bienestar de las Universidades del Suroccidente colombiano. Allí se realizaba el Encuentro Regional de ASCUN Cultura Sur Occidente para delinear el Plan de Desarrollo del Arte y la Cultura de este lado de Colombia. La organización estuvo a cargo de la Vicerrectoría del Cultura y Bienestar, Paloma Muñoz, anfitriona del Encuentro en su sede de la Casa Museo Mosquera y estuvo presidido por Roberto Robles, Presidente de ASCUN Cultura Sur Occidente y Gustavo Feris Perdomo, su Vicepresidente.
Los delegados sesionaron en medio de unas salas repletas de historia caucana y nacional. Allí reposan el corazón del gran general Tomás Cipriano de Mosquera, sus espadas de guerra, sellos, vestidos de ceremonias, su mandil de masón, condecoraciones y hasta los ornamentos del otro Mosquera, el obispo cuando celebraba majestuosas misas católicas. En las paredes se observan litografías de la vida de Bolívar pintadas por José María Espinosa y uno de Simón Bolívar, de singular figura.
Durante el jueves 20 y el viernes 21 llegaron con sus portafolios y experiencias los representantes de Vicerrectorías o Departamentos de Bienestar de las Universidades Libre, Autónoma de Occidente, del Valle, Santiago, Javeriana, Bellas Artes, Uniminuto, Icesi, Escuela del Deporte de Cali, la Nariño y Mariana de Pasto, del Pacífico y Centro Colombiano de Estudios profesionales.
Desde la puerta abierta pude ver cómo los delegados como abejas desplegaban sus fólderes y estrechaban sus manos para formar el haz de propuestas. Se trataba de trazar el camino con las líneas que en cada Universidad se trabaja por el bienestar de toda la comunidad universitaria.
Me he dado cuenta desde afuera y basado en mi estadía en tres o cuatro centros superiores de educación que lo que se llama Bienestar no es concepto unívoco. Es decir, no tiene igual sentido para todos los rectores y jefes de estas unidades administrativas y ejecutoras.
Generalmente se brindan espacios para recreación, se remite al estudiante a tomar unas cuantas horas de talleres o cursos de extensión voluntaria o de proyección social hacia de la ciudad donde está instalada la universidad. Y hasta ahí llega el toquecito bienestarino.
La doctora Paloma hizo una presentación el viernes en la mañana sobre lo que lo puede encerrarse en el concepto de Bienestar y Cultura en su Universidad. Se le ha dado una gran importancia en la organización administrativa. Se ha elevado a Vicerrectoría y ocupa un lugar en el Consejo Superior. Su voz y trabajo con toda la comunidad universitaria son relevantes y tienen peso específico. No son una arandela o rueda suelta y mínima para cumplir una exigencia del Ministerio o del CNA.
Bienestar va unido al concepto de Cultura y es su base. La cultura no es una entelequia gaseosa y esencialista. No está ligada a una expresión de ley o necesidad burocrática. Bienestar es un servicio práctico, incluyente, una praxis que permea la docencia, el plan de estudios de todas las carreras, la investigación y la extensión. No es una simple oficina coordinadora de servicios varios para estudiantes. Es el corazón humano que bombea su sangre a todas las arterias y niveles: el directivo, el administrativo, docente, empleados y estudiantes y a la comunidad.
Después de culminar sus tareas y de almorzar en el Restaurante Merendé, los delegados regresan a sus respectivas sedes y llevan ideas para alzar el vuelo. Propondrán en sus universidades proyectos que dinamicen el trabajo de las unidades de Bien-estar dentro de una cultura no homogénea.
22-02-14 10:15 a.m.



