Política y Kamasutra


Cuando entramos al sexto piso, tras observar las vueltas que da la vida, nos curamos de sueños románticos y utopías de la juventud.
El camaleónico escenario de la política colombiana, especialmente después de la profusión y movimientos surgidos con la Constitución del 91, se constituye en muestra fiel de la voluble condición humana, cuando están en juego intereses y ambiciones personales y de grupos, disfrazadas de ideologías y programas políticos.
El paso de los años nos confirma el malabarismo oportunista de la mayoría de dirigentes políticos, el conocer a figuras de diversos partidos que en la juventud y paso por las aulas universitarias pertenecieron a grupos de izquierda radical inclinados a la lucha armada, y con los años cambiaron de piel, pasando por la izquierda democrática, después al Nuevo Liberalismo, posteriormente cargándole ladrillo a caudillos liberales, conservadores, hasta terminar en la “U”, Cambio Radical, Opción Ciudadana, Cambio Democrático, y otros tantos partidos por el estilo, más cercanos al neoliberalismo concentrador de la riqueza y a la derecha autoritaria y que en las elecciones para alcaldías y gobernaciones hacen las más impensables alianzas, en últimas determinadas por intereses económicos y políticos personales y de roscas que se inventan gimnasticas posiciones ‘ideológicas’, que no podrían hacer ni los maestros y maestras hindúes del Kamasutra, para justificar las vuelta -canelas que dan en sus alianzas con dios y el diablo para tener sus cuotas de poder.
Recuerdo a John Jairo Cárdenas, cuando con su gran capacidad de estudio y oratoria era uno de los orientadores de la célula de simpatizantes del Partido Comunista Marxista –Leninista-Maoista, a la que pertenecí, cuando hace 40 años estudiaba medicina en la universidad del Cauca, y de la cual, entre otros, hacía parte el actual secretario del Senado Gregorio Eljach, hoy haciendo malabares para favorecer a la ‘belleza’ del magistrado uribista y acumulador de tierras de desplazados por los paramilitares, Jorge Pretelt; y así por el estilo a centenares de exintegrantes de la JUCO, movimientos troskistas, el MOIR, el M-19 y otros movimientos que terminaron absorbidos por los partidos tradicionales y disfrutando de las mieles de la alta burocracia y de las roscas dueñas de los puestos y contratos oficiales.
También admiro la capacidad camaleónica de políticos como el actual gobernador del Cauca, Temístocles Ortega, quien en las dos veces que fue gobernador se hizo elegir por movimientos pluripartidista, dándoles en la cabeza a quienes lo eligieron, como recién sucedió con los del Partido de la “U”, conservadores e indígenas de la AIS, que hoy apoyan a Felipe Muñoz, cuando decidió retornar al Partido Liberal y respaldar a su candidato Oscar Campo, calculando oportunistamente para dentro de dos años, su elección al Senado, después de que Jesús Ignacio García Valencia perdió su curul.
Y si miramos el panorama nacional, vemos que Álvaro Uribe, fue samperista del Partido Liberal, antes de convertirse en adalid de la ultraderecha colombiana íntimamente ligada a los paramilitares, y Don Berna y Megateo, fueron guerrilleros del EPL, que era el brazo armado del Partido Comunista Marxista-Leninista, antes del primero convertirse en paramilitar y jefe de la Oficina de Envigado y el otro, en socio de los ‘urabeños’ y otras bandas criminales de ‘paras’ reciclados, sin olvidar que exguerrilleros del M19, como Ever Bustamante terminaron en Centro Democrático y a diario miles de dirigentes de alto, medio y bajo perfil, cambian de bandera política como de calzoncillos.
Los indígenas tampoco escapan al fenómeno y vemos a la ASI cambiando de nombre, primero Alianza Social Indígena y después ‘Independiente’, ambas otorgando avales en todo el país, ganando espacio político y dinero por otorgarlos y la restitución por el número de votos logrados por candidatos como Mockus y Fajardo y lo mismo hacen los AICO de los guambianos y el recién creado MAIS de los nasas, avalando candidatos en otros departamentos del país, que también han pasado por diferentes partidos políticos. Para la Gobernación del Cauca mientras los de la ASI, que siguen al senador Marcos Avirama, respaldan a Felipe Muñoz de la “U”, los amigos de Jesús Piñacué, van con el liberal Óscar Campo y los del MAIS, apoyan a Gilberto Muñoz Coronado.
En fin, la falta de coherencia y volubles posiciones de numerosos dirigentes que sin reatos de conciencia van de la derecha a izquierda o viceversa, en sus afiliaciones y alianzas políticas, me hacen admirar y respetar, a quienes de frente y sin vergüenza, más se les parecen, y desde hace milenios… en las afueras de bíblicas ciudades, bajo los puentes y callejas de Paris, Londres y Popayán o enclaustradas en lujosas habitaciones de mullidos lechos, dan fugaces placeres a miles de insatisfechos solitarios, cuando venden sus cuerpos al mejor… o al peor postor, que las garrotea abusando del masoquismo de las masas borregas.



