PELICULIANDO Y SOSPECHANDO


Aprovechando los breves instantes de introspección que permite el desenfreno consumista y nostálgico que se nos vende a fin de todos los años, me tomé un tiempito para volver a ver dos películas que hace algún tiempito me llamaron particularmente la atención.
Las dos películas hacen parte de una pequeña saga de ese cine calificado por los doctores cinéfilos como de categoría B, es decir de bajo presupuesto y de horror un tanto sangriento. Para tranquilidad de mis amigos y amigas no se trata del Hostal, ni de producción achacable a los vampiros Tarantino y Rodríguez, se trata de la saga llamada en su idioma original como: The Purge.

Para resumir y no contar el final, por si algún estimado lector no la ha visto aún y se pueda interesar, la trama gira alrededor de la conmemoración anual de una fecha oficial en EEUU, dedicada a extirpar del alma de todos los buenos americanos, el odio, la ira y el rencor, mediante la realización durante 12 horas de actos de expiación y purificación o purga, enmarcadas en la libertad e impunidad constitucional de cometer cualquier delito, en especial el homicidio.
Esta Purga anual se realiza bajo el auspicio de las élites político económicas en el poder en U.S.A. denominados en el filme como los NFF (siglas en inglés) y que se traducen como los Nuevos Padres Fundadores, una mezcla de credo religioso y político que busca imponer el orden, promoviendo esta “necesaria celebración” a fin de mantener las buenas y sanas costumbres de las personas de bien de la sociedad retratada en la película.
Más allá de lo estrambótico de la trama y las escenas de sangre de las películas en mención, estas (las películas) llamaron mi atención por las fuertes coincidencias que tiene la saga fílmica con la realidad social y económica, no solo de EEUU sino de nuestra Colombia misma. Permítanme compartirlas.
En algunos momentos de nuestra muy colombiana historia, existieron (¿existen?) personas que se atribuyeron el papel de nuevos fundadores de la patria, así como la tarea de “refundar” el país a fuego y sangre, buscando resguardar la Nación Americana o Colombiana de las amenazas demoniacas y oscuras de la oposición política del momento o de la proliferación de personas de laxa moral y de pocas condiciones para compartir la gloria de ser americanos o colombianos, que para un buen número de compatriotas en el sureño estado norteamericano de La Florida, debería ser lo mismo.
Tanto en la saga de The Purge, como hoy día en EEUU y Colombia, existen líderes que consideran necesario y urgente expiar, purificar o sacrificar con el ostracismo, el exilio, la calumnia y, ¿por qué no?, con la desaparición física, a todos aquellas personas que no encajen en el esquema de seguridad y prosperidad democráticas, confianza inversionista, mucho más cuando estas indeseables personas no son capaces de hacer los sacrificios económicos necesarios para que estos criollos NFF (nuevos padres fundadores) puedan seguir dirigiendo este ingrato país que cada día se aleja más de las sanas costumbres y de la pureza de espíritu necesarios para poder alcanzar el honor de llamarse verdaderos patriotas.
Las escenas de desenlace de la tercera parte de La Purga, ocurren cuando al interior de una iglesia construida desde la época de Jorge Washington, un líder religioso y candidato a la presidencia de U.S.A. preside una misa en la que se bendecirá La Purga y se ofrecerá como victimas expiatorias a un farmacodependiente y la candidata presidencial opositora, quien ha osado denunciar el trasfondo de negocios y poder que se esconden detrás de las purgas anuales de pobres y opositores del régimen. A la misa sólo asisten las personas de bien y los NFF. Al final de los créditos, como en casi todas las películas, aparece algo así como que: “los eventos y personajes mostrados en la película son de ficción y que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”.
¿Coincidencias? Si las encuentra, es posible que al igual que muchos colombianos y americanos, Usted esté seriamente preocupado por el inquietante ascenso y arribo al poder político del fanatismo religioso judeo-cristiano y el surgimiento en las redes sociales de algunos blogueros y “youtuberos” miembros de la clase media emergente que consideren que Malthus tenía la razón y que las pestes y las guerras son necesarias para mantener el número adecuado de personas que merecen vivir bien. Siga peliculiando y sospechando.
Si no las encontró… Continúe viendo partidos de la Selección Colombia de futbol en el golcaracol, las carreras de Nairo, Colombia´s Next Top Model, El desafío, Muy Buenos Días, Día a Día, La Rosa de Guadalupe, el Noticiero R…N, oyendo a N. Morales en su Radio Azul y reflexionando mientras ve y oye a Suso el Paspi. El que lo entendió lo entendió.



