Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Viernes:
Popayán 7 y 8
Cali 7 y 8
Viernes, 2 de octubre de 2026

DE PASEO POR EL RÍO CALI

Guayacán próximo a reverdecer y Gualanday - Paseo por el río Cali
Bulevar de los días
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy.
Guayacán próximo a reverdecer y Gualanday - Río Cali
Guayacán próximo a reverdecer y Gualanday.

Madrugué más de la cuenta para ir a recorrer los predios que hace tiempo no visitaba. Es un patrimonio común que nada tiene de propio peculio. El periplo comenzó muy a las 8:00 a.m., para la cita en el punto del Gato de Tejada. La mañana estaba tan fresca que caían gotitas en pequeña llovizna sobre cabezas y hombros.

Se ofreció gentil para acompañarme en este repaso de una tarea abandonada el cantante bajo lírico Arturo Orozco. Ya había merodeado por la orilla del río para auscultar con la mirada la posible estadía de las iguanas cerca del Gato nombrado. Por más que las busqué con avidez la hora no era la más conveniente. En ese momento todavía estaban durmiendo.

Mientras conversaba de mis cuitas, él escuchaba atento. Sin embargo, mis ojos estaban en otra parte. A medida que avanzábamos en la correría, los carpinteros al verme carraspeaban y dejaban sentir su presencia. Hacía ya casi tres meses que no los visitaba. Lo mismo ocurrió con los bichofués. Tuve que hacer un alto en la charla y pedir permiso para responder a una andanada de cantos de varios ejemplares que me avistaron. Silbé igual que ellos lo hacen y él, sorprendido, dijo: qué bien lo hace usted.

Al llegar al puente de tubos blancos sobre el Río, nos detuvimos un instante para ver si alcanzábamos a ver los bancos de pececitos que se esconden bajo las piedras. Aunque las aguas estaban muy claras no logramos ver a ninguno. Como no llevábamos listo el fiambre para atraerlos no había manera de llamarlos. Al fin y al cabo ya hacía mucho tiempo no los venía a ver y tal vez ni se acordaban quién era ese señor de cabello corto, que se parecía a otro de casi cuatro meses atrás.

Subimos hasta los linderos del Zoológico e hicimos la revisión. Los arbolitos que quedaron enanos ya habían cambiado de estatura. Me agaché un poco para abrazar el tallo de uno de ellos que me quería saludar. Ah, los recuerdos, ah, la infancia de las plantas que vimos nacer a la ribera del Río. Ellas, las niñas de entonces, eran las mismas aunque ya estaban crecidas.

Entre charla que va y seguía la historia, fuimos llegando al final de la cita en compañía. Un abrazo cordial y quedé a solas con mis recuerdos al pié del Río amigo. Más adelante estaba Leidy con su sonrisa de Río exprimiendo el jugo de decenas de naranjas con su mano dulce.

Me detuve a saludarla y a rendirle el homenaje de ser una embajadora del Río. Ah, de los recuerdos, de la sinfonía que sale de las ondas, del batir de las hojas de los almendros y de sentir que la brisa lo acaricia a uno. Se pone uno romántico, se llena la cara de saudade y el corazón se comprime. ¿Por qué la vida parece quieta y el corazón se agita?

Articulos relacionados

jueves 1 octubre, 2026 a las 7:58 pm

A espaldas del Cristo

jueves 1 octubre, 2026 a las 7:12 pm

Operativos, más ONU y CHINA