Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Viernes:
Popayán 7 y 8
Cali 7 y 8
Viernes, 2 de octubre de 2026
lunes 25 septiembre, 2017 a las 1:04 pm

Pasamos a la provocación

HECTOR RIVEROS
Por HÉCTOR RIVEROS / 23 DE SEPTIEMBRE DE 2017 / Imagen de: http://lasillavacia.com

La campaña electoral va subiendo de tono. El Centro Democrático, que lidera el ex presidente Álvaro Uribe, resolvió pasar de la argumentación, así fuera falsa o contraevidente, pero argumentación, a la provocación e incluso a la agresión. Es una táctica sistemática que busca, ya no emberracar al elector, sino exasperar al contradictor buscando una reacción que sirva para después parecer como víctima.

La han puesto en marcha contra todos los candidatos que apoyaron el acuerdo que permitió la desmovilización de las Farc. Uno de sus militantes lo hizo contra Germán Vargas en las calles de Medellín. Fue especialmente agresivo. El tono no era casual, era totalmente estudiado. No buscaba hacer evidente que Vargas había votado a regañadientes por el Sí, sino visibilizar su conocido mal carácter y resaltar sus malas maneras, por eso el agresor no quería una explicación, sino que le gritaba: “¿qué? ¿Me va a dar un coscorrón?”

A Claudia López le mandaron a otra persona a regalarle una bandera y una constitución como símbolo de lo que califican como la entrega del país a las Farc. Buscaban que Claudia reaccionara equivocadamente y le increpara por la responsabilidad de Uribe en algún escándalo. Querían que gritara para poner al “ejercito” en las redes a calificarla de “gritona”, como lo llevan haciendo meses.

Con De la Calle han sido más directos. La tarea se la asignaron a la senadora María del Rosario Guerra. Charo ha dejado de ser la persona de inteligencia argumentativa, de maneras suaves, de posturas progresistas que conocí hace 25 años en el Plan Nacional de Rehabilitación, la funcionaria juiciosa del gobierno de Uribe y la senadora disciplinada para convertirse en una ficha en el juego de las provocaciones. Su tarea consiste en hacer pasar a De la Calle como el candidato de las Farc. Ella lo hace disciplinadamente todos los días, como ha hecho todas las tareas que ha tenido a lo largo de su vida. En el twitter lo escribe así, directamente, sin ambigüedades “candidato de las Farc” y en los foros en los que controvierten siempre repite la frase que le han dicho que repita: “no mienta Doctor De la Calle”.

El juego empieza a repetirse por ciudadanos un poco más espontáneos que les gritan “amigos de asesinos” u otros epítetos parecidos y llega hasta contagiar a una periodista como Salud Hernández, que si bien no ha sido ejemplo de serenidad uno esperaría que tuviese algo de mesura. Salud decidió aconsejar a De la Calle ir a recoger firmas al lugar donde le harían un homenaje al Mono Jojoy, que era un evento que él había rechazado como casi todo el mundo.

Ya incluso en foros empresariales como el de Fenalco en Santa Marta había barras preparadas para abuchear a algunos de los participantes del evento y aplaudir a los opositores del acuerdo con las Farc.

Este es un juego conocido. Es muy usado en el fútbol. El maestro de la provocación solapada fue el técnico argentino Carlos Bilardo. Dicen que les daba agujas a sus jugadores con las que pinchaban solapadamente a los contrarios buscando una reacción que seguramente advertiría el árbitro y el agredido resultaba –convertido en agresor- expulsado del juego. El caso más conocido fue el del italiano Matterazzi que en plena final del mundial insultaba en voz baja a Zinedine Zidane, el calvo que no ponía a jugar a James, hasta que el francés se exasperó reaccionó pegándole un cabezazo al agresor y el árbitro lo expulsó. Francia perdió e Italia se coronó campeón.

En la jerga de los asesores de comunicación les recuerdan permanentemente a los políticos o funcionarios públicos que: “el que se emputa pierde”.

Lo malo es que la agresión verbal suele preceder a la agresión física. Si alguno de los agredidos se equivoca y reacciona, se arma un zafarrancho, que queda completamente filmado, se sube a las redes sociales y los autores intelectuales de la estrategia replican y crecen para cobrar los réditos del éxito del plan.

El abogado Abelardo De la Espriella, invitado a la FM a hacer análisis de la última encuesta, comenzó con una diatriba en la que llamaba a hacer un frente común para “impedir que la plaga del socialismo” se tomara a Colombia. Al periodista Yamit Palacio le pareció que ese no era un tono respetuoso con los oyentes y lo increpó. Se dejó provocar y se trenzó en un debate lleno de descalificaciones de parte y parte. El director del programa, afecto al uribismo como De la Espriella, se puso del lado del agresor y no del periodista que recibió todo tipo de adjetivos en su contra.

Las provocaciones contra el rector del Externado de Colombia por haber permitido que un ex guerrillero de las Farc participara en una actividad académica en la universidad forman parte de la misma estrategia. Ponen de avanzada a los estudiantes, quienes respetuosamente manifestaron su inconformidad a lo que tenían derecho, y los azuzadores desde la trinchera del Twitter dirigían la agresión.

De la degradación del debate público por las mentiras y la tergiversación, pasamos a la provocación y por el tono y la actitud parece que quieren dar el siguiente paso: el de la agresión moral o el ataque físico.

Los ciudadanos tenemos que estar advertidos y esforzarnos por no permitir el desarrollo de la patraña.

Cada actitud de estas demuestra más la importancia de lo que decidimos en el 2018: el modelo de sociedad que vamos a tener por los próximos 20 o 30 años.

**************************

Héctor Riveros – Columna publicada originalmente en http://lasillavacia.com

Articulos relacionados

jueves 1 octubre, 2026 a las 7:58 pm

A espaldas del Cristo

jueves 1 octubre, 2026 a las 7:12 pm

Operativos, más ONU y CHINA