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Jueves, 1 de octubre de 2026

¿PARA DÓNDE COGEMOS?

Desarrollo rural - campo - Colombia
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Gustavo Álvarez Gardeazábal

Si el dólar sigue subiendo, la inflación no la para ni el de Aguadas. Songo sorongo los colombianos nos acostumbramos a no cultivar la tierra, a comparar los precios de producción nacionales con los del extranjero y, por más baratos, traer un alto porcentaje de la comida que consumimos del exterior, comprada y liquidada en dólares.

El maíz y el trigo, fundamentales para la alimentación de la mayoría de los colombianos porque con ellos se hacen el pan y las arepas, es importado, es decir comprado en dólares porque producirlo en Colombia no es rentable con tasas de impuestos del 52%, planillas únicas laborales, insumos de producción sin subsidio, etc., etc.

Lucha frontal contra la pobreza en el campo - MinAgricultura1

Muchos otros productos del campo que antaño nos autoabastecían se acabaron desde cuando en el gobierno de César Gaviria decretaron la apertura económica y cambiamos la manera de ser de un país. Doce millones de campesinos, que vivían cultivando el agro, fueron cambiados por 12 familias importadoras de alimentos y comenzó esta debacle.

Volver a cultivar la tierra colombiana para producir aquí la canasta familiar es posible siempre y cuando el estado comprara los fertilizantes y los insecticidas y fungicidas a precio real y los vendiera sin utilidad. Es decir que volviéramos a algo igual a lo que hacía la Caja Agraria antes de que se la chuparan.

Pero como a su vez no parece que seamos capaces de volver a llevar la gente al campo después de que las sacamos a las ciudades y sin mano de obra no se puede cultivar la tierra. Y como las fincas productoras de pancoger están en manos de los abuelos porque los muchachos, apenas terminaron el bachillerato, se fueron a las grandes ciudades, hay que preguntarse: ¿por dónde cogemos para detener la debacle?

Publicado en ADN, Bogotá, febrero 8 de 2016.
www.eljodario.co
@eljodario

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