Paloma Muñoz de los violines negros a la rectoría de Unicauca


Paloma Muñoz de los violines negros a la rectoría de Unicauca

En 1980, cuando adelantaba los dos últimos semestres de literatura, en la Facultad de Humanidades / Universidad del Cauca, llegó al programa de música una adolescente, precedida ya de una fama prometedora. Como quien desea descifrar un mito, el afán de muchos era conocer en su esencia al personaje; y nos mantuvimos expectantes a que la oportunidad llegara.
La ocasión vino con el primer acto cultural realizado ese año en la Facultad. Quienes conocían a Paloma aseguraban que su presencia y participación era valor agregado al éxito del evento. Para entonces, la canción protesta de Mercedes Sosa, Violeta Parra, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, entre otros, eran parte del repertorio en las cuerdas de la guitarra o el violín de Paloma. Gracia que resplandecía más cuando alguna ocurrencia hacía brotar el manantial festivo de su risa.
No había duda de que estábamos ante un ser alado, inspirador y visionario. Prueba de ello es su maratónica carrera profesional, cuyos logros han estado ligados siempre a la institución que ama con fuerza de pasión: la Universidad del Cauca. En el ya casi bicentenario claustro, Paloma ha desarrollado su vigoroso potencial intelectual y espiritual. Un ser humano corriente demandaría cien años para recitar el historial de Paloma, recapitulo: licenciada, magíster, docente universitaria, doctora, investigadora, periodista…
En la construcción cultural, con enfoque de región, el departamento del Cauca ha salvado para la posteridad parte importante de su memoria espiritual. En efecto, gracias a la incesante labor investigativa de Paloma tenemos noticia de los ritmos musicales del Patía y más al sur, con sustento en los usos y costumbres de esos territorios. También el centro y el norte del departamento han sido campos de estudio en el interés de Paloma por configurar la “cultura musical del Cauca”.
Y en la descentralización de la Universidad del Cauca, Paloma participa en el ambicioso “Plan Bicentenario para la Institución”. Hasta aquí lo que mi memoria ha logrado documentar sobre la descollante hoja de vida de Paloma. Y recuerdo de nuevo la adolescente visionaria que se anunció como la buena nueva por allá, cuando despuntaba la década del ochenta.
Hoy, la doctora Teresa Elizabeth Muñoz Ñáñez (Paloma Muñoz) aspira a ocupar la rectoría de la Universidad del Cauca, al lado otros tres destacados profesionales. Este escrito no pretende sugerir su nombre sólo por la condición de género. En absoluto. El propósito es mostrar, con suficientes evidencias, el justo equilibrio de su naturaleza de mujer y el indiscutible talento que la acompaña, tanto en lo académico como en lo espiritual.
Ya es competencia de los lectores inferir que, para una Universidad que está próxima a cumplir 200 años (en el escalafón de las más antigua de Colombia), la llegada de la primera mujer a la rectoría marcaría un hito histórico y simbólico de inestimable valor. Y estoy seguro de que los hombres y mujeres de Popayán y el departamento del Cauca verían con buenos ojos este acontecimiento.
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