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lunes 27 mayo, 2013 a las 11:33 am

PACIENCIA Y PAZ

Humberto de la Calle
Felipe Solarte web
POR: FELIPE SOLARTE NATES

A pesar de lo lentos que puedan parecernos avances en conversaciones de paz en Cuba, no debemos desesperarnos ni creer que un conflicto de cerca de 60 años se desmontará con aceleradas negociaciones.

Lo importante es que la guerrilla se convenció de que nunca podrá tomarse el poder por las armas y sigue sentada con interlocutores del gobierno discutiendo planteamientos en temas como la propiedad de la tierra, reparación de las víctimas, participación en política y justicia transicional en la aplicación de penas por delitos de lesa humanidad cometidos por los guerrilleros, en figura similar a la utilizada por Uribe cuando negoció la desmovilización de los paramilitares.

Mientras tanto las fuerzas armadas continúan persiguiéndolos y han dado de baja importantes líderes, lo que no convence a intransigentes enemigos de diálogos acusando al gobierno de “haber entregado las banderas de la seguridad democrática” y buscan perpetuar el uribismo partidario de la prolongación de la guerra, por lo menos como táctica electoral, pues en su gobierno adelantó negociaciones secretas con las Farc.

El anuncio del presidente Santos de buscar prolongación de sus programas de gobierno, mediante su reelección o la de uno de sus escuderos como Germán Vargas Lleras, libera las negociaciones de paz del condicionamiento a que deben llegar a acuerdos antes de noviembre de este año.

A pesar de que en el Cauca y otras regiones continúa la acción insurgente, esta no tiene las dimensiones de hace dos años y tiende a debilitarse por la persecución del ejército y la desmovilización de numerosos guerrilleros que no ven futuro a la lucha eterna.

El que los negociadores de las Farc, incluyan una “lista de mercado nueva”, como lo expresó el presidente Santos, con temas como la política minera, regalías y otros que se salen de los cinco puntos acordados en la agenda, no debe desesperarnos pues hacen parte de la realidad nacional y sirven para debatir a diferentes niveles.

No hay que olvidar que negociaciones de paz exitosas, como las de El Salvador y Guatemala, requirieron varios años pacientes, sin mencionar a israelíes y palestinos con varias décadas sin ponerse de acuerdo.

Tampoco hay que olvidar las bandas criminales de exparamilitares, pandillas y el narcotráfico como motores de la violencia rural y urbana que sólo podrán ser mejor combatidas al desmovilizarse las guerrillas.

Por lo pronto los negociadores guerrilleros en Cuba, anuncian documento refrendando acuerdos en el primer punto de discusión sobre la cuestión agraria, lo que es buen signo de avance desempantanando el proceso.

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