¿OVNIS?


Sería inaudito creer que somos los únicos habitantes en el Universo; lo difícil es creer que entre distancias estelares increíblemente enormes se pueda viajar y establecer contacto con otras civilizaciones, como si nada. Al menos, eso es lo que nos inducen a creer los incontables «avistamientos OVNI» que vienen sucediendo, al parecer, desde hace más de 60 años a todo lo largo y ancho de este planeta llamado Tierra, avalados ya por testimonios innumerables, dignos o no de ninguna fe.
Proclives todos nosotros a una racionalidad a ultranza, estos fenómenos tienden a producir, si no burlas, el rechazo del «buen sentido» en nuestra ya «sofisticada» cultura, congestionada con todo un aparato de prejuicios y valores inculcados, sin tener en cuenta que toda «cultura» no es más que una forma de prejuicio, y que cada prejuicio puede ser, naturalmente, reemplazado sucesiva, interminablemente, por otro prejuicio, de modo que siempre estamos manipulados por infinidad de prejuicios. (Repetir aquí el término prejuicio, por ejemplo, no es más que algo que debe ser evitado por puros y llanos prejuicios de la norma literaria).
Si no estamos manipulados por exceso de una cultura «intelectual», lo estamos indudablemente por la ignorancia generalizada, o por influencias secretas o disimuladas, que han hecho de la masa inocentes corderos encerrados en un cerco sin otros horizontes.
No conocemos la verdadera historia de los acontecimientos del mundo; desde la caverna de Platón y antes, aún hoy seguimos encerrados entre sombras cimeras que no son una metáfora sino una realidad.
Pero, indudablemente, el fenómeno OVNI cobra importancia con el tiempo. Alguna conciencia científica oficial se resistirá con escepticismo; otros no disimularán un sarcasmo de sonrisas críticas; y otros, en fin, dirán, como el famoso científico Carl Sagan: «Si nosotros somos los únicos habitantes en el Universo, entonces el espacio infinito es un desperdicio». El problema es si en verdad pueden llegar hasta la tierra.
El video muestra cosas; cada quien es libre de tirar la primera piedra, alegar trucos o, en fin, permanecer imparcial, a la espera de una verdad.
RVQ



