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Martes, 13 de octubre de 2026

Óscar Campo: entre la coherencia y la esperanza rota

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Óscar Campo: entre la coherencia y la esperanza rota
El representante a la Cámara Óscar R. Campo H. dialoga con el periodista Alfonso Luna Geller.

El exgobernador del Cauca y actual representante a la Cámara, Óscar Rodrigo Campo Hurtado, conversó con Proclama del Pacífico sobre la realidad política y social del departamento. A seis meses de las elecciones legislativas y presidenciales, el congresista por Cambio Radical analiza los desafíos que enfrenta el Cauca, desde la crisis de seguridad y salud hasta la pérdida de confianza en las instituciones. Su tono es reflexivo, crítico y directo: el de un político que prefiere la mesura a la consigna.

El peso de la esperanza

A seis meses de las elecciones legislativas y presidenciales, Campo analiza el pulso del departamento con la serenidad de quien ha visto pasar varias tormentas. En su mirada hay prudencia, pero también una advertencia. “El problema no es la coca —aclara—, es la economía ilegal que destruye el tejido social”.

Su diagnóstico es frío y preciso. Habla de frustración, de promesas rotas, de jóvenes sin oportunidades. “No se puede acabar con los ‘ni-nis’ si no se fortalece la educación y el empleo joven”, insiste, mientras traza con las manos un mapa invisible del Cauca que conoce pueblo a pueblo, carretera por carretera.

Una voz liberal en tiempos confusos

Óscar Campo: entre la coherencia y la esperanza rotaCampo reivindica su pasado liberal, pero duda del presente del partido que lo vio nacer. “Yo sigo siendo liberal, no sé si el Partido Liberal lo sigue siendo”, ironiza con media sonrisa. En su tono hay decepción, pero también independencia.

Recuerda los días del plebiscito de 2016, cuando recorrió veredas explicando los acuerdos de paz. “Apoyamos la ley de orden público para la llamada ‘paz total’, pero hemos sido críticos con sus errores de implementación. No se puede construir paz con improvisación”.

Su crítica no viene del dogma, sino del método. Cree en la paz como camino, no como eslogan.

Desde la curul: leyes con territorio

En el Congreso, Campo trabaja desde la Comisión Primera Constitucional y la Comisión Legal de Derechos Humanos. Desde allí impulsa leyes que tocan el corazón del campo: la Ley Campesino Sujeto de Derecho, la Jurisdicción Agraria y una norma para definir los límites de la protesta social sin criminalizarla.

“Defendemos la protesta pacífica —aclara—, pero no los bloqueos que empobrecen al Cauca y destruyen su economía”.

Habla con la firmeza de quien ha recorrido los municipios durante los paros, viendo cómo los productos se pudren en los camiones detenidos y cómo los comerciantes cierran por miedo.

También advierte sobre la reforma pensional: “Miles de jóvenes caucanos perderán sus aportes. Muchos no alcanzarán las 1.300 semanas para jubilarse.” La frase se queda flotando en el aire, pesada y urgente.

El dolor de un sistema enfermo

Cuando habla del sistema de salud, su tono cambia. “Defender el modelo de aseguramiento no es defender la corrupción”, dice, casi con rabia contenida. Menciona nombres que los caucanos conocen de memoria: Emsanar, Asmetsalud, Nueva EPS. Todas intervenidas, todas en crisis.

“Hay demoras en medicamentos, citas, remisiones; la ruta oncológica no funciona. No se puede estatizar todo bajo secretarías locales incapaces de atender la demanda.”

No se trata de ideología, insiste, sino de funcionalidad. “El modelo puede funcionar si se depura la corrupción. No todo lo estatal es malo, ni todo lo privado es bueno.”

Las obras que no deben morir

Óscar Campo: entre la coherencia y la esperanza rotaHablar del Cauca sin mencionar las carreteras es imposible. Campo recuerda su época de gobernador con un dejo de nostalgia.

“El adanismo político mata los procesos. No se puede gobernar destruyendo lo que se construyó”, sentencia.

Cita una lista que conoce de memoria: Guachené, Miranda, Santa Ana, Suárez, Morales, Buenos Aires. Cada nombre evoca un tramo de pavimento, una comunidad conectada, un esfuerzo compartido.

Celebra los avances del actual gobierno en la Variante Estanquillo–Popayán, pero insiste: “El Cauca necesita menos sectarismo y más trabajo conjunto.”

Los ríos contaminados por la minería ilegal, las vías inconclusas, las bancadas fragmentadas… todo parece girar en torno a una sola idea: unidad.

Cambio Radical y los ecos del futuro

Cuando el tema vira hacia su partido, el discurso se vuelve más íntimo.

“Cambio Radical apoyó la paz, pero también cuestiona los errores del gobierno. Tenemos un líder natural: Germán Vargas Lleras, un hombre que dejó obras y resultados.”

Habla de los nuevos rostros del liberalismo reformista —Carlos Fernando Galán, Enrique Peñalosa, David Luna— y de la necesidad de liderazgos que “hablen con la gente, no que prometan 27 billones”.

El populismo, dice, ha vaciado de sentido la política. “El país necesita volver a creer en la coherencia, no en los discursos mágicos.”

La última palabra

Campo concluye con una serenidad que contrasta con la intensidad de sus palabras.

“El Cauca no necesita dogmas, sino coherencia y trabajo conjunto”, repite, como quien deja un legado más que una frase.

Quizás esa es la verdadera lección de su discurso: entre la frustración y la esperanza, el Cauca sigue buscando su rumbo.

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